El crecimiento del comercio electrónico a través de las redes sociales basadas en imágenes se debe en gran parte a la capacidad de que los mismos usuarios compartan y creen contenido multimedia acerca de los productos que consumen. Si a esto le sumamos que la mayoría de las personas cuentan con una cámara en sus teléfonos móviles a donde quiera que van, nos damos cuenta del papel tan importante que juegan las imágenes en cualquier producto o servicio que vendamos.
Ahora, más que nunca, es el consumidor el que se encarga de darle su imagen al producto. Y este cambio en la forma en que se interactúa con los clientes puede traernos múltiples beneficios, pero también perjudicarnos. Si se sienten satisfechos con un producto o servicio, es posible que decidan crear contenido acerca de él y darán a conocer lo que piensan.
Pero de no sentirse satisfechos es muy seguro que creen contenido negativo y compartan con aún más énfasis su opinión. La única forma que tiene la marca de posicionar el mensaje que quiere es a través de los mismos medios que utiliza el cliente, y estos son las Redes Sociales.
El resto para los vendedores en este contexto basado en las redes sociales es tomar el riesgo y aprovechar todas las grandes oportunidades que pueden traer consigo. Los compradores están más conectados que nunca, y esperan tener oportunidad de hablar sobre sus experiencias como consumidores en redes sociales.
Las marcas pueden usar esto para dar a conocer ofertas y promociones para crear una relación novedosa y bilateral entre cliente y empresa, además de incitar y recompensar a aquellos clientes que decidan mostrar en sus redes sociales lo contentos que están al haber adquirido nuestro producto. Es una forma muy efectiva incrementar la lealtad y de aumentar las ventas.