Washington señala a los gigantes chinos: Alibaba, BYD y Baidu entran en la lista negra del Pentágono

  • El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha actualizado su lista 1260H, incluyendo a empresas líderes como Alibaba, BYD y Baidu por presuntos vínculos con el ejército chino.
  • Aunque no se imponen sanciones comerciales directas al público general, el Pentágono tiene prohibido contratar con estas entidades de forma inmediata.
  • Las restricciones se endurecerán en 2027, momento en el que el gobierno estadounidense tampoco podrá adquirir sus productos a través de terceros.
  • Tanto Pekín como las compañías afectadas han negado las acusaciones, calificándolas de infundadas y anunciando posibles medidas legales.

El panorama tecnológico mundial ha vuelto a dar un vuelco inesperado justo cuando parecía que las aguas se estaban calmando entre las dos grandes potencias. A pesar de los recientes intentos diplomáticos por mantener una tregua comercial, el Pentágono ha decidido mover ficha actualizando su polémica lista 1260H, un documento que señala directamente a empresas que, según Washington, colaboran estrechamente con el aparato militar chino.

Lo que ha pillado a muchos por sorpresa no es solo la ampliación del listado, sino los nombres que han aparecido en él. Estamos hablando de pesos pesados que forman parte del día a día de millones de personas, como Alibaba, BYD o Baidu, corporaciones que hasta ahora se percibían principalmente como gigantes comerciales o de servicios digitales, pero que ahora están bajo la lupa de la seguridad nacional estadounidense, lo cual va a traer cola en los mercados internacionales.

Relación de empresas chinas con el Pentágono

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Un listado que toca todos los sectores estratégicos

La nueva versión de esta lista negra no se queda solo en el comercio electrónico. En esta ocasión, la administración estadounidense ha puesto el foco en una variedad de sectores críticos que van desde la automoción eléctrica hasta la biotecnología. Además de los gigantes ya mencionados, se han incorporado nombres como Unitree y RoboSense, punteros en robótica, o WuXi AppTec, un referente en el sector farmacéutico, lo que demuestra que Washington quiere vigilar de cerca cualquier avance tecnológico que pueda ser aprovechado por las fuerzas armadas de Pekín, vaya, que no quieren dejar ningún cabo suelto.

Resulta especialmente llamativo el caso de los semiconductores, donde empresas como CXMT y YMTC han vuelto al listado. Estas compañías son fundamentales para la fabricación de memoria RAM y otros componentes que actualmente escasean en el mercado global. Al incluirlas, Estados Unidos envía un mensaje claro: cualquier empresa que quiera trabajar con su Departamento de Defensa deberá pensárselo dos veces antes de recurrir a estos proveedores chinos, lo que complica bastante las cosas para la industria tecnológica europea y americana que depende de sus suministros.

¿Qué implica realmente estar en este club de señalados?

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Muchos se preguntarán si esto significa que ya no podremos comprar en AliExpress o ver coches de BYD por nuestras calles. La realidad es que, de momento, no hay sanciones directas para el consumidor final. Sin embargo, las consecuencias a nivel corporativo son de calado. A partir de finales de este mismo mes, el Departamento de Defensa tiene prohibido realizar contratos directos con cualquier entidad de la lista. Esto supone un golpe reputacional enorme y una barrera infranqueable para estas empresas en el lucrativo mercado de las licitaciones públicas de la primera potencia mundial.

Pero la cosa no se queda ahí, ya que el calendario marca una fecha clave: 2027. A partir de ese año, la prohibición se extenderá a la compra de productos o servicios a través de terceras empresas. Esto significa que cualquier contratista del gobierno estadounidense tendrá que auditar su cadena de suministro para asegurar que no hay rastro de la tecnología de Alibaba o BYD en sus procesos, algo que promete ser un auténtico quebradero de cabeza logístico para medio mundo.

La respuesta de los gigantes asiáticos y el papel de Pekín

Como era de esperar, la reacción desde China ha sido de rechazo absoluto. El Ministerio de Exteriores ha acusado a Washington de usar el concepto de seguridad nacional como una herramienta de represión económica. Por su parte, Alibaba y Baidu han emitido comunicados tajantes asegurando que no tienen nada que ver con estrategias militares. Desde sus oficinas centrales insisten en que son empresas privadas que operan bajo criterios comerciales y que no dudarán en emprender todas las acciones legales a su alcance para limpiar su imagen y salir de lo que consideran una lista arbitraria y sin fundamento.

Incluso en el sector de la automoción, BYD ha defendido su independencia asegurando que su enfoque es estrictamente civil y centrado en la movilidad sostenible. A pesar de estas protestas, desde el Congreso de Estados Unidos se insiste en que estas corporaciones funcionan como un conglomerado estratégico que actúa como un brazo extendido del gobierno chino. Esta visión choca frontalmente con la imagen de modernidad y apertura que estas marcas intentan proyectar en Europa, donde están ganando cada vez más terreno gracias a su competitividad y tecnología punta.

A pesar de que esta medida no supone un bloqueo comercial total inmediato para los ciudadanos de a pie, la realidad es que marca un antes y un después en la confianza industrial global. El movimiento de Estados Unidos busca proteger sus intereses en áreas sensibles como la inteligencia artificial o los semiconductores, mientras que las empresas afectadas ya están moviendo sus hilos legales para tratar de revertir una situación que las coloca en el centro de una guerra fría tecnológica que parece lejos de terminar.


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