Ucrania intensifica los ataques con drones contra los almacenes de Wildberries en Rusia

  • Ucrania ha atacado al menos 15 centros logísticos de Wildberries en las últimas dos semanas.
  • Los ataques han dejado fuera de servicio más del 15% de la capacidad de almacenamiento de la compañía.
  • Decenas de trabajadores han resultado heridos y se han registrado varias víctimas mortales.
  • Wildberries busca alternativas en Kazajistán para proteger su cadena de suministro.

Wildberries almacén

La guerra en Ucrania ha dado un nuevo giro en las últimas semanas con una oleada de ataques con drones contra la infraestructura logística de Wildberries, el gigante del comercio electrónico ruso. Desde mediados de julio, las fuerzas ucranianas han golpeado repetidamente los almacenes de esta compañía, causando daños millonarios y alterando el día a día de millones de rusos que dependen de sus servicios. La estrategia, según Kiev, busca debilitar la capacidad logística que Moscú podría estar utilizando para abastecer a su ejército, aunque el Kremlin lo niega rotundamente.

Los ataques más recientes, ocurridos el 30 de julio, alcanzaron centros de distribución en las regiones de Penza y Udmurtia, al este de Moscú. En Penza, un almacén de 90.000 metros cuadrados fue alcanzado, provocando un incendio que obligó a evacuar a unos 200 trabajadores y dejó al menos un herido. En Sarapul, localidad de Udmurtia, otro centro de 50.000 metros cuadrados también ardió tras el impacto, aunque en este caso no se registraron víctimas. Estas instalaciones se suman a una larga lista de objetivos que ya incluye almacenes en Riazán, Perm, Elektrostal y Kotovsk, entre otros.

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Una campaña sistemática contra la logística de Wildberries

Según fuentes independientes y la propia compañía, desde el 18 de julio se han contabilizado entre 13 y 15 centros logísticos atacados. El impacto ha sido devastador: más del 15% de la superficie total de almacenamiento de Wildberries ha quedado fuera de servicio, lo que equivale a más de 860.000 metros cuadrados. La mayor pérdida individual se produjo en un complejo de 250.000 metros cuadrados en Elektrostal, donde falleció un empleado. En total, se han reportado al menos una decena de muertos, entre ellos siete trabajadores que perecieron en el primer ataque en Kotovsk, a unos 400 kilómetros de la frontera ucraniana.

Wildberries ha confirmado que está reorganizando sus cadenas logísticas y desviando pedidos a otras instalaciones. Como medida preventiva, la empresa ha comenzado a buscar 100.000 metros cuadrados de espacio de almacenamiento en el vecino Kazajistán, con el objetivo de proteger sus operaciones del alcance de los drones ucranianos. Esta decisión refleja la gravedad de la situación, ya que la compañía procesa más de 20 millones de pedidos al día y es utilizada por entre el 85% y el 90% de la población económicamente activa de Rusia.

Consecuencias para los vendedores y la economía rusa

Los ataques no solo afectan a la infraestructura de Wildberries, sino también a miles de pequeñas y medianas empresas que dependen de la plataforma para vender sus productos. Muchos vendedores han perdido sus existencias de la noche a la mañana y, según testimonios recogidos por la BBC, no esperan recibir compensación. La razón es que Wildberries añadió una cláusula a sus contratos a principios de julio que incluye los ataques con drones como «supuesto de fuerza mayor», eximiendo a la empresa de responsabilidad. Aunque la propietaria, Tatiana Kim, ha prometido no abandonar a los vendedores y ha ofrecido descuentos temporales, el daño económico es considerable.

El contexto económico ruso agrava la situación. El IVA subió del 20% al 22% en enero para financiar la defensa, y se eliminaron ventajas fiscales para ciertos negocios. Según la plataforma de datos Kontur.Fokus, unas 209.000 pymes cerraron en el primer trimestre de 2026, un 9% más que el año anterior. La inflación elevada y el déficit presupuestario están ahogando a una economía que ya sufre el peso de la guerra y las sanciones internacionales.

Ucrania justifica estos ataques como parte de su estrategia para interrumpir los suministros que, según afirma, Rusia utiliza para equipar a su ejército. Aunque en las plataformas de Wildberries se venden productos como gafas de visión nocturna o chalecos antibalas, no hay confirmación de que los almacenes atacados distribuyeran material militar. Moscú, por su parte, insiste en que estas plataformas no se usan para abastecer a las tropas y acusa a Ucrania de atacar infraestructura civil.

Los ataques con drones no se limitan a Wildberries. Durante la misma noche del 30 de julio, las defensas antiaéreas rusas derribaron 258 drones sobre varias regiones, incluida la anexionada Crimea. En la región de Rostov, una mujer murió al caer fragmentos de un dron sobre un edificio residencial en Taganrog. La escalada de ataques de largo alcance está acercando el conflicto a la población civil rusa, que empieza a sentir en su día a día las consecuencias de una guerra que ya dura más de cuatro años.

Wildberries, que facturó 6,1 billones de rublos en 2025, asegura que los daños actuales representan menos del 2% de sus ingresos, por lo que su economía no se ve gravemente afectada. Sin embargo, para los pequeños vendedores y para la economía rusa en general, el golpe es mucho más duro. La búsqueda de almacenes en Kazajistán y la reorganización de las cadenas de suministro son señales de que la compañía se prepara para un conflicto que, lejos de terminar, se intensifica.


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