Start-Up Chile BIG 11: así se reparte la nueva ola de startups en Chile, Biobío y Valparaíso

  • 64 startups integran Start-Up Chile BIG 11, con financiamiento equity-free de hasta $75 millones y foco en IA, agricultura y recursos naturales.
  • Los programas Build, Ignite y Growth cubren desde la etapa de idea hasta el escalamiento internacional, con 17, 31 y 16 startups respectivamente.
  • La generación combina 68% de startups chilenas y 32% extranjeras, con presencia de Europa y España, y un impulso especial al liderazgo femenino mediante Female Founder Factor.
  • Regiones como Biobío y Valparaíso se consolidan como polos de innovación, con startups especializadas en minería, logística con drones, sostenibilidad y tecnología marítimo-portuaria.

Programa Start-Up Chile BIG 11

La nueva generación BIG 11 de Start-Up Chile se ha convertido en uno de los hitos recientes más comentados del ecosistema emprendedor latinoamericano. Tras una convocatoria masiva y muy competitiva, el programa de aceleración de Corfo ha configurado un portafolio que mezcla soluciones tecnológicas de alto impacto, presencia internacional y una creciente diversidad territorial dentro de Chile.

En esta cohorte, 64 startups tecnológicas acceden a financiamiento sin cesión de participación, acompañamiento experto y acceso a redes de inversión, con un foco claro en innovación productiva, sostenibilidad y tecnologías avanzadas como la Inteligencia Artificial. Al mismo tiempo, regiones como Biobío y Valparaíso refuerzan su papel como polos emergentes de innovación, mostrando que el talento ya no se concentra únicamente en las grandes capitales.

Una generación récord: 64 startups y más de 1.300 postulaciones

La selección de BIG 11 llega tras una convocatoria histórica de 1.337 postulaciones de emprendimientos tecnológicos de Chile, Latinoamérica y Europa. De ese total, apenas un 4,8% de los proyectos logró superar el filtro de evaluación y entrar en el programa, lo que da una idea de la exigencia y el nivel de competencia.

Las startups elegidas comenzarán su proceso de aceleración a partir de marzo, con acceso a un cofinanciamiento máximo de $75 millones de pesos chilenos para las etapas más avanzadas, además de un paquete de apoyo que incluye espacio de cowork gratuito en Santiago, mentorías especializadas y puentes con fondos de inversión, corporativos y otros actores clave del ecosistema.

En cuanto al origen de los equipos, la cohorte mantiene una mezcla internacional marcada: el 68% de las startups es de origen chileno y el 32% corresponde a emprendimientos extranjeros. Entre estos últimos predominan iniciativas de Perú, México, Argentina y Colombia, aunque también hay presencia de España, Reino Unido, Alemania, Ecuador y Brasil, lo que consolida a Chile como un punto de entrada relevante para proyectos que aspiran a operar en América Latina.

Para facilitar su instalación, las startups internacionales reciben un acompañamiento específico en su llegada al país, que incluye la posibilidad de obtener una visa de trabajo por dos años, algo que, sobre todo para equipos europeos, reduce bastante la fricción a la hora de aterrizar en el ecosistema chileno.

Desde Corfo, el vicepresidente ejecutivo José Miguel Benavente ha subrayado que la política pública de Start-Up Chile ha logrado trascender distintos gobiernos por su impacto en empleo, pago de impuestos y, sobre todo, por el intercambio cultural y tecnológico entre emprendedores de múltiples países.

Foco sectorial: agricultura, recursos naturales e Inteligencia Artificial al mando

Mirando el mapa sectorial, BIG 11 refleja claramente donde están hoy las prioridades productivas y ambientales de Chile y de la región. Cerca del 18% de las startups seleccionadas se orienta a agricultura y recursos naturales, un bloque que concentra buena parte de las soluciones más innovadoras y con aplicación directa en terreno.

Dentro de este segmento figuran propuestas como Vacavision, procedente de Colombia, o MIIDO, emprendimiento chileno que trabaja en optimización de procesos y gestión eficiente de recursos. Este tipo de soluciones tecnológicas intenta responder a desafíos como la escasez hídrica, el uso más inteligente de insumos y la mejora de la productividad sin perder de vista la sostenibilidad.

Tras ese bloque vinculado a recursos naturales aparecen Herramientas TI (11%), con plataformas SaaS, automatización y soluciones cloud; Retail (9%), asociado a comercio electrónico y nuevas experiencias de compra; Educación (9%), donde ganan terreno las plataformas de aprendizaje digital; y un 7% centrado en salud y biotecnología, con proyectos de telemedicina, diagnóstico avanzado y bienestar.

Uno de los datos que más llama la atención es que alrededor del 45% de las startups de BIG 11 se apoya en Inteligencia Artificial como tecnología central de su propuesta. La IA se posiciona así como la herramienta predominante para abordar problemas complejos en sectores tan distintos como minería, logística, agroindustria o servicios financieros.

Junto a la IA, se incorporan otras tecnologías clave como cloud computing, sistemas de pagos digitales y blockchain, que se integran en soluciones de trazabilidad, optimización operativa o automatización de procesos, en línea con la transformación digital que atraviesa tanto América Latina como Europa.

Los tres programas de BIG 11: Build, Ignite y Growth

La estructura del programa BIG 11 se organiza en tres líneas de aceleración que cubren casi todo el ciclo de vida de una startup, desde que el proyecto es poco más que una idea hasta que la empresa ya está en plena fase de expansión y busca capital para escalar.

La primera etapa es Build, orientada a startups en fase de idea hasta producto mínimo viable (MVP). En esta línea fueron elegidos 17 proyectos, entre ellos iniciativas como Localy (Perú) y PawZone (Chile). Cada una de estas startups recibe un subsidio de $15 millones, destinado a validar el problema, desarrollar el MVP y preparar el terreno para una futura tracción comercial.

En un escalón intermedio se sitúa Ignite, el programa de mayor tamaño dentro de BIG 11, que integra 31 startups que ya disponen de un producto funcional. El objetivo en esta fase es claro: encontrar y consolidar el product-market fit. Las empresas participantes acceden a un financiamiento de $30 millones y a un trabajo intensivo en estrategia comercial, métricas de crecimiento y diseño de un modelo escalable. Entre los ejemplos citados en esta línea aparecen la argentina Tintte o la mexicana Kunzapp.

Por último, Growth concentra las compañías más avanzadas del portafolio, aquellas que ya cuentan con ventas activas y que se encuentran en plena etapa de expansión, levantamiento de capital y crecimiento de equipos. En esta categoría hay 16 startups, que pueden optar a un cofinanciamiento de hasta $75 millones. En este grupo destacan nombres chilenos como Suncast y Localshop, orientados a energía solar y comercio, respectivamente.

Este diseño escalonado permite que el programa atienda necesidades muy distintas: desde validar un prototipo hasta preparar una ronda de inversión, pasando por el refinamiento del producto y la entrada en nuevos mercados latinoamericanos o europeos.

Diversidad y género: Female Founder Factor y liderazgo femenino

Más allá de los números de inversión, BIG 11 introduce un énfasis especial en equidad de género. En la línea Build, centrada en etapas tempranas, las mujeres alcanzan una presencia especialmente destacada: el 52% de las startups seleccionadas cuenta con fundadoras o cofundadoras, con ejemplos como Kuidda (Perú) y Geo2mill (Chile).

Si se mira el total de la generación, alrededor del 24% de los proyectos está liderado por mujeres. Aunque el porcentaje aún dista de la paridad, supone un avance respecto a cohortes anteriores y confirma que el emprendimiento tecnológico empieza a abrir más espacio a equipos diversos.

Para reforzar ese cambio, Start-Up Chile ha puesto en marcha la iniciativa Female Founder Factor, que ofrece un porcentaje adicional de cofinanciamiento en las etapas Ignite y Growth a proyectos con liderazgo femenino. Además, se habilitan espacios exclusivos de networking, mentorías específicas y otras herramientas diseñadas para acortar la brecha de género.

La directora ejecutiva del programa, Javiera Araneda, ha remarcado que, en esta generación, resulta especialmente relevante la aparición de más fundadoras en campos como la biotecnología y la energía, ámbitos tradicionalmente dominados por perfiles masculinos y grandes corporaciones.

En paralelo, dentro de BIG 11 también destacan historias de liderazgo femenino en sectores complejos como la minería, donde casos como el de Genius Mining AI, startup fundada por la peruana Melissa Amado, muestran cómo los equipos liderados por mujeres están entrando de lleno en industrias históricamente muy cerradas.

Región del Biobío: un polo de innovación en expansión

Uno de los aspectos más reseñables de la nueva generación es la mayor presencia de regiones chilenas fuera de Santiago. La Región del Biobío se ha consolidado como un polo de innovación tecnológica tras la selección de tres startups locales en BIG 11, un resultado que refleja años de trabajo articulado entre universidades, sector público y empresas privadas.

Los proyectos elegidos —Sepitec, Osiris Experience y Andes GreenTech SpA— se mueven en ámbitos tan distintos como la medición científica de alta precisión, la logística con drones y la sostenibilidad productiva, pero comparten una misma lógica: abordar problemas reales con base científico-tecnológica y vocación de escalamiento.

Sepitec desarrolla un turbidímetro de alta sensibilidad, modular y adaptable, capaz de realizar mediciones continuas en sectores clave como sanidad, minería, acuicultura y fiscalización ambiental. Su propuesta combina datos de calidad científica con costes más accesibles, algo especialmente relevante en un país minero como Chile, donde la vigilancia ambiental y la gestión del agua se han convertido en temas críticos.

Por su parte, Osiris Experience ofrece logística aérea autónoma mediante drones con un enfoque B2B2C. Su sistema realiza entregas de última milla en zonas de difícil acceso —rurales o aisladas— con tiempos inferiores a los 10 minutos, cobrando alrededor de CLP $3.000 por envío y una comisión cercana al 20% a las empresas que operan a través de su plataforma.

Fundada en 2023 y con base en Concepción, Osiris ha participado en competiciones como el Global Student Challenge de Babson College y distintos concursos universitarios de emprendimiento, consolidando una trayectoria que la coloca como uno de los casos más visibles de logística avanzada surgidos desde regiones.

La tercera seleccionada del Biobío, Andes GreenTech SpA, se centra en soluciones de sostenibilidad y resiliencia climática, con propuestas que sustituyen materiales que contienen microplásticos por alternativas de origen natural. La idea es reducir el impacto ambiental en procesos productivos y promover prácticas más responsables, en línea con las exigencias globales de descarbonización y economía circular.

Biobío: articulación del ecosistema e impacto económico

El buen desempeño de estas tres startups no es fruto del azar. En los últimos años, la Región del Biobío ha invertido en fortalecer su ecosistema emprendedor mediante la coordinación entre universidades, centros de I+D, Corfo y gobiernos regionales, además del vínculo con inversores y aceleradoras.

Iniciativas como el Primer Encuentro de Ecosistemas Regionales, realizado en Concepción, han contribuido a visibilizar a los equipos fundadores locales, crear redes de colaboración y facilitar la llegada de oportunidades como Start-Up Chile a territorios fuera del eje central.

Desde el Comité Corfo Biobío, su directora ejecutiva Roberta Lama Bedwell ha destacado que estos resultados responden a un trabajo sostenido para que las empresas de base científico-tecnológica de la región desarrollen propuestas más sofisticadas y escalables, alineadas con desafíos productivos del país e integrando la sostenibilidad como eje transversal.

Que Biobío coloque startups en BIG 11 tiene consecuencias concretas: atrae inversión privada, retiene talento especializado, genera empleos de alto valor añadido y posiciona a la región como referencia de innovación más allá de Santiago. Además, muchas de estas soluciones —como el turbidímetro de Sepitec o los drones de Osiris— son fácilmente replicables en otros mercados de Latinoamérica y, potencialmente, en Europa.

En conjunto, la presencia del Biobío en la cohorte refuerza la idea de que el emprendimiento tecnológico chileno se está volviendo más distribuido territorialmente, con polos regionales capaces de competir en igualdad de condiciones.

Valparaíso en BIG 11: Syncopro, QAgent y Tech Naval

La Región de Valparaíso también se hace notar en BIG 11 con la incorporación de tres startups que operan en sectores muy ligados a la realidad productiva local: Syncopro, QAgent y Tech Naval. Su selección confirma que el eje costero está empezando a jugar un papel más relevante en la economía digital chilena.

Syncopro se centra en la gestión y optimización de procesos empresariales, con herramientas tecnológicas orientadas a mejorar la eficiencia interna de organizaciones de distintos tamaños. Su enfoque la sitúa dentro del bloque de Herramientas TI, uno de los segmentos con mayor peso en la generación.

QAgent desarrolla soluciones basadas en Inteligencia Artificial, alineándose con la tendencia dominante dentro de BIG 11. Sus aplicaciones apuntan a automatizar tareas, mejorar la toma de decisiones y ofrecer experiencias más personalizadas, características muy demandadas en sectores como atención al cliente o servicios financieros.

En el caso de Tech Naval, la startup se enfoca en la industria marítimo-portuaria, un ámbito estratégico para Valparaíso. Sus desarrollos tecnológicos están pensados para optimizar operaciones y procesos en puertos y empresas navieras, contribuyendo a mejorar la competitividad de uno de los sectores clave de la economía chilena.

Aunque no se ha detallado públicamente en qué línea de BIG 11 se ubica cada una, por el tipo de soluciones y el grado de especialización sectorial, varias de ellas podrían encajar en las fases Ignite o Growth, donde se exige un mayor nivel de madurez de producto y de validación de mercado.

Selección, criterios y beneficios no financieros

El proceso que siguieron estas 64 startups para entrar en BIG 11 fue exhaustivo. De las 1.337 candidaturas recibidas, el comité evaluador consideró aspectos como el potencial de escalabilidad, la innovación tecnológica, la tracción comercial, el impacto económico, social o ambiental y la calidad de los equipos fundadores.

El programa se caracteriza por ofrecer financiamiento equity-free, algo especialmente atractivo para proyectos que aún no desean diluir participación. Pero el dinero no es el único gancho: Start-Up Chile proporciona un ecosistema de apoyo integral que incluye mentorías con expertos en producto, ventas, finanzas y escalamiento internacional.

Las startups acceden también a espacios de coworking en Santiago, lo que facilita la interacción diaria con otros equipos, así como actividades de networking con fondos de venture capital, business angels y grandes corporaciones que exploran colaboraciones o posibles inversiones.

Para fundadores extranjeros, uno de los incentivos más relevantes es la visa de trabajo de dos años, que les permite instalarse en Chile con cierta estabilidad jurídica y operar desde allí como base de entrada a otros mercados latinoamericanos.

Por último, las startups que pasan por Start-Up Chile se integran en una amplia red de alumni, compuesta por miles de emprendedores que ya han completado el programa. Esta comunidad facilita el intercambio de buenas prácticas, la generación de alianzas comerciales y, en muchos casos, el acceso a nuevas rondas de financiación.

Minería avanzada e IA: el caso de Genius Mining AI

Entre las startups internacionales que han logrado un hueco en la generación BIG 11 destaca Genius Mining AI, una empresa de origen peruano seleccionada en la línea Ignite y centrada en la transformación digital de la industria minera mediante Inteligencia Artificial avanzada.

La compañía ha desarrollado Córtex AI, una plataforma descrita como un “sistema operativo inteligente” para la mina, basada en técnicas de Deep Reinforcement Learning. Frente a los tradicionales cuadros de mando estáticos, su solución busca aprender de la operación y tomar decisiones en tiempo real, conectando la estrategia de producción con la ejecución diaria.

El sistema se apoya en dos pilares principales: Planning AI, que utiliza una evolución de la Teoría de Lane para recalcular la vida útil de la mina en función de cambios de mercado, optimizando el Valor Presente Neto; y Dispatch AI, que introduce un Índice QH (Queue-Hang) propietario, pensado para reducir tiempos muertos de camiones y palas, estabilizando el flujo mina-planta en ventanas cortas de tiempo.

La startup asegura que su tecnología puede aumentar la productividad entre un 8% y un 12% y reducir hasta un 25% los costes de mantenimiento, cifras que, de confirmarse de forma sostenida, tendrían un impacto relevante en un sector donde cualquier mejora marginal genera retornos significativos.

Fundada en 2025 y liderada por Melissa Amado, reconocida en Women in Tech LATAM, Genius Mining AI se apoya en un equipo técnico especializado en IA aplicada a minería. Su paso por Start-Up Chile refuerza una estrategia que apunta a consolidarse en Chile —principal productor mundial de cobre— y escalar desde ahí hacia otros mercados internacionales, incluidos eventualmente Europa y otras regiones con fuerte actividad minera.

La configuración de BIG 11 muestra un ecosistema cada vez más maduro, donde Chile combina talento local, presencia internacional y una red creciente de polos regionales como Biobío y Valparaíso. Con un portafolio que apuesta por agricultura, recursos naturales, minería inteligente, logística avanzada, sostenibilidad y tecnologías como la IA o el blockchain, la nueva generación de Start-Up Chile se perfila como un laboratorio vivo de soluciones que, si logran consolidarse, pueden tener impacto no solo en el país andino, sino también en otros mercados latinoamericanos y europeos atentos a modelos de aceleración pública similares.

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