En plena Galicia rural, un pequeño concello de la provincia de Ourense ha conseguido lo que parecía imposible hace apenas una década: dar la vuelta a su sangrante pérdida de población y convertirse en un referente europeo de innovación. San Xoán de Río, con poco más de 500 habitantes censados, ha pasado de perder decenas de vecinos cada año a ser reconocido por la Comisión Europea como la primera Startup Village de España, un sello que certifica su capacidad para acoger emprendedores y dinamizar la economía local.
El camino no ha sido fácil. Cuando Xosé Miguel Pérez Blecua, ingeniero de telecomunicaciones, asumió la alcaldía en 2019, el municipio arrastraba una caída demográfica imparable. En los años 80 llegó a tener más de 3.000 residentes; cuando él llegó al cargo, quedaban apenas 505. El nuevo regidor, primero al frente de una agrupación independiente y luego bajo las siglas del Partido Popular, tenía claro que la solución no pasaba por esperar ayudas, sino por construir un proyecto que hiciera atractivo vivir en el rural.
La vivienda como primer paso
El primer frente fue el de la vivienda. San Xoán de Río se integró en el proyecto RE-HABITA RURAL LAB, una iniciativa que agrupa a nueve municipios de Ourense y que recibió 260.941 euros del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Equipos técnicos han recorrido las parroquias fotografiando casa por casa para elaborar un mapa del parque edificado en desuso, un inventario que sirve de base para una bolsa de alquiler social con preferencia para mujeres, bajo el argumento de que son ellas quienes fijan población y dinamizan la economía local.
Los resultados no se han hecho esperar. En junio de 2026, el programa ya había superado las 170 solicitudes de asesoramiento en los nueve municipios, con cerca del 60% de las consultas referidas a ayudas y financiación para obras. Los promotores estiman que más del 40% de las casas de la provincia de Ourense están vacías, el porcentaje más alto de España, según datos recogidos por Infobae. Esa masa de vivienda inutilizada se ha convertido en la materia prima sobre la que se construye el siguiente paso.

La certificación europea
Con ese trabajo de base, el municipio dio un paso que entonces generó escepticismo: certificarse como Startup Village ante la Comisión Europea. San Xoán de Río fue la primera localidad española en obtener esa distinción, junto al municipio vecino de A Pobra de Trives, bajo la denominación Startup Village del Val do Navea. “Cuando lo hicimos, mucha gente decía que aquello no servía para nada”, reconoció Pérez Blecua en declaraciones recogidas por Somos Comarca.
El ejercicio consistió en ordenar toda la información disponible sobre infraestructuras, cobertura de red, terrenos y servicios, para que cualquier inversor o emprendedor pueda evaluar las condiciones de instalación sin meses de papeleo. La digitalización del urbanismo municipal fue, según el alcalde, una pieza decisiva. Quien invierte necesita seguridad jurídica y poder consultar las oportunidades sin la burocracia tradicional, y eso es precisamente lo que ofrece ahora este concello ourensano.
Rural Valley, el campus que marcará el futuro
Los frutos de esa certificación han llegado con el proyecto Rural Valley, un campus residencial que se construirá en el antiguo albergue de Os Biocos. El plan contempla la rehabilitación del edificio y la construcción de 50 cabañas, de las cuales 30 se destinarán a fundadores de startups que permanecerán 12 meses en el territorio; otras 10 acogerán estancias cortas de emprendedores e inversores, y las 10 restantes serán para el personal del campus.
La cuota mensual será de 350 euros e incluirá alojamiento, manutención, fibra óptica de un gigabit, mentorías, desarrollo de prototipos, hackatones y encuentros con inversores. El programa también prevé becas para quienes no puedan asumir ese coste, como ocurre en otros talleres de emprendimiento para impulsar el medio rural, ha explicado Talía Jiménez, responsable del proyecto. La primera cohorte está prevista para marzo de 2027, con el objetivo de reunir 120 emprendedores al año.
Pero Rural Valley no será una burbuja desconectada del municipio. El programa incluye una bolsa de horas sociales mediante la cual los emprendedores colaborarán en actividades con los vecinos, garantizando así que el campus se integre en la vida del pueblo y no funcione como un espacio cerrado sobre sí mismo. La idea es que la llegada de talento externo revierta también en la comunidad local.
Bruselas premia la parte social
La apuesta de San Xoán de Río no ha pasado desapercibida para las instituciones europeas. En la lista que la Comisión Europea publicó el 21 de abril, el municipio aparecía entre las candidaturas premiadas en los Premios Capitales Europeas de la Inclusión y la Diversidad, en la categoría de autoridades locales con menos de 50.000 habitantes, llevándose el bronce en la quinta edición. Un año antes había llegado a la final del premio específico de vivienda inclusiva.
El reconocimiento se apoya en tres ejes principales: el programa ‘Mulleres de Río’, que otorga capacidad de decisión a las mujeres mayores en la gobernanza local; las declaraciones institucionales sobre derechos LGBTIQ+; y el ‘Rural SocialTech’, que trabaja competencias digitales y economía social, conectado con el programa de telegerontología que nació de la historia personal del alcalde, cuya abuela tuvo que dejar su pueblo por falta de atención. San Xoán de Río destina el 20% de su presupuesto municipal anual a políticas de inclusión, un porcentaje muy superior a la media.

Un modelo replicable para la España vaciada
El caso de San Xoán de Río llega en un momento de revisión del término ‘España Vaciada’. Voces del sector turístico y del marketing territorial empiezan a cuestionar esa etiqueta porque, argumentan, termina construyendo una realidad de ‘vacío’ que desincentiva la inversión, según señala un reportaje de Hosteltur. Lo que demuestra este municipio ourensano es que, con catálogo de vivienda, conectividad y una narrativa de proyecto, los pueblos pueden pasar de ‘vacíos’ a receptores netos de emprendedores.
La iniciativa ha despertado interés en otras zonas rurales de España. Una mesa redonda organizada por Promarca en febrero de 2026 reunió a Mahou San Miguel, Deoleo y Danone para explicar cómo fijan empleo en zonas rurales, y la firma de cosmética CISTUS, de Peralta de Alcofea (Huesca), proyecta abrir tienda física y laboratorio en su pueblo tras ser reconocida como Mejor Marca Española de Cosmética Natural. Son señales de que el talento puede echar raíces lejos de las capitales si existe infraestructura mínima y voluntad institucional.
El alcalde de San Xoán de Río, que también ejerce como diputado provincial de Reto Demográfico, insiste en que la clave está en dar oportunidades a quien ya vive en el rural y atraer a quien busca una vida con más calidad. “No hay pueblo sin futuro, sino sin proyecto”, sentencia. Y su proyecto, el de convertir un concello de medio millar de habitantes en un polo de atracción para emprendedores de todo el mundo, ya está dando resultados: las licencias de obra se han multiplicado, los propietarios de casas heredadas deciden rehabilitarlas y el padrón municipal ha dejado de caer.
Queda camino por recorrer, y el propio alcalde reconoce que el cambio estructural llevará de 10 a 15 años. Pero lo que está haciendo San Xoán de Río demuestra que un pequeño municipio puede convertirse en un referente europeo de innovación rural, cambiando la forma en que es percibido y atrayendo a una nueva generación de habitantes que buscan algo más que una gran ciudad.
