Rusia ha activado una restricción parcial a las llamadas realizadas a través de WhatsApp y Telegram. El regulador de comunicaciones, Roskomnadzor, sostiene que el objetivo es frenar estafas, extorsiones y otras actividades delictivas organizadas a través de estas plataformas.
Según el organismo, la medida no afecta al intercambio de mensajes y por ahora se limita al servicio de voz y vídeo. Las autoridades remarcan que el acceso completo a las llamadas se restablecerá si las compañías se ajustan a las exigencias de la legislación rusa y colaboran con las solicitudes de las fuerzas del orden.
¿Qué cambia para los usuarios?
En la práctica, se espera inestabilidad o bloqueos en las llamadas de voz y vídeo realizadas desde ambas aplicaciones, mientras que el chat sigue funcionando con normalidad. Desde el fin de semana se multiplicaron las quejas de usuarios por fallos en las llamadas y, según datos reportados por portales de incidencias, se detectaron miles de avisos concentrados en franjas de mañana.
Roskomnadzor subraya que no se aplicarán otras limitaciones generales sobre WhatsApp ni Telegram. El regulador enmarca esta intervención tras la puesta en marcha en 2024 de un sistema antifraude que bloquea llamadas con suplantación de identidad en redes telefónicas, lo que habría desplazado a los estafadores hacia los mensajeros.
Los motivos y el encaje legal que invoca Moscú
Para el regulador, WhatsApp y Telegram se han convertido en canales principales para el fraude y la extorsión, e incluso en herramientas para captar a ciudadanos en actos de sabotaje o terrorismo. Las autoridades afirman que las plataformas han ignorado reiteradas peticiones para aplicar contramedidas más contundentes.
El Ministerio de Desarrollo Digital ha indicado que las llamadas volverán cuando las empresas cumplan plenamente con la ley rusa, que incluye la posibilidad de atender requerimientos de acceso a información en investigaciones de fraude y de seguridad nacional. Esta línea se alinea con un marco más rígido de control del discurso en línea implementado en los últimos años.
Qué dicen WhatsApp y Telegram
Desde WhatsApp, la compañía recuerda que las comunicaciones están protegidas con cifrado de extremo a extremo y que resiste intentos gubernamentales de debilitar la privacidad de los usuarios. La plataforma asegura que seguirá trabajando para mantener disponible su tecnología en Rusia, donde calcula que supera los cien millones de usuarios.
Telegram, por su parte, defiende que combate activamente el uso indebido de su servicio y que elimina a diario miles de contenidos dañinos. La empresa sostiene que aplica sus normas para reducir estafas y abusos, al tiempo que preserva la seguridad de las comunicaciones legítimas.
Cifras, denuncias y alcance del fraude
Las autoridades rusas informan de un repunte delictivo: más de 448.000 víctimas de fraude en línea en 2024, con perjuicios superiores a 200.000 millones de rublos. En paralelo, se habilitó la opción de autobloquear solicitudes de crédito para frenar operaciones fraudulentas, adoptada por millones de personas.
También se han difundido estimaciones políticas sobre el impacto en plataformas concretas. Un diputado que coordina iniciativas de digitalización aseguró que, desde 2024, los ataques de estafadores a usuarios de WhatsApp se habrían multiplicado por 3,5, con cuentas comprometidas y suplantación de trabajadores bancarios como prácticas recurrentes.
Este movimiento coincide con un impulso más amplio para construir un ecosistema digital bajo control local. Entre las medidas, se perfila el lanzamiento de MAX, una app de mensajería de sello estatal que el Gobierno quiere preinstalar en móviles vendidos en el país como alternativa más “controlable” a los mensajeros extranjeros.
El pulso con las plataformas no es nuevo. En 2018 se intentó bloquear Telegram por negar claves de cifrado y, aunque el veto se levantó en 2020, la tensión continuó: en 2022 se calificó a Meta como “organización extremista” y se bloqueó Facebook e Instagram, y recientemente se impusieron multas a Telegram por no localizar datos de usuarios rusos en servidores del país.
Escenario a corto y medio plazo
Mientras dure la restricción, los operadores podrían aplicar filtros técnicos selectivos que degraden o impidan el tráfico de voz y vídeo en estos servicios. Expertos señalan que la situación puede incentivar el traslado de usuarios hacia alternativas nacionales y reducir el espacio de comunicación cifrada no supervisada.
Para el usuario de a pie, las llamadas pueden experimentar cortes, latencia o fallos, mientras que los mensajes se mantienen. Empresas y profesionales que dependan de estas herramientas para atención o ventas harían bien en facilitar canales alternativos (telefonía tradicional, otras apps aprobadas localmente o videoconferencia corporativa) para asegurar la continuidad.
El panorama que se dibuja es el de un bloqueo parcial focalizado en las llamadas de WhatsApp y Telegram, justificado por Moscú como respuesta al fraude y condicionado al “cumplimiento” por parte de las plataformas. Con el telón de fondo de la soberanía digital y nuevas apps estatales, el alcance real y la duración de las limitaciones dependerán de la negociación técnica y legal entre las partes.