PayPal Holdings vive uno de los momentos más movidos de su historia reciente. Por un lado, ha recibido una oferta de compra por parte de Stripe y Advent International valorada en más de 53.000 millones de dólares, que el consejo de administración ha rechazado por considerarla insuficiente. Por otro, acaba de presentar los resultados del segundo trimestre de 2026, con unos ingresos que superan las previsiones del mercado pero un beneficio neto que sigue cayendo. Dos noticias que, juntas, dibujan el retrato de una empresa en plena transformación, con un valor de marca enorme pero con dudas sobre su capacidad para recuperar la rentabilidad perdida.
La oferta de Stripe y Advent, adelantada por Reuters a mediados de julio, proponía 60,50 dólares por acción, una prima del 28% sobre el precio anterior a la noticia. La operación contaba con el respaldo de unos 50.000 millones de dólares en financiación bancaria comprometida por JPMorgan y Morgan Stanley. Sin embargo, el consejo de PayPal consideró que el precio no reflejaba el valor real de la compañía a largo plazo y busca un importe más cercano a los 70 dólares por acción. A pesar del rechazo, las negociaciones no están cerradas: PayPal ha contratado a Goldman Sachs y Evercore para evaluar sus opciones, y Stripe y Advent estudian si mejoran su oferta o se retiran.
La oferta de compra que sacudió el sector de los pagos digitales
La propuesta de Stripe y Advent no surgió de la nada. Ya en abril hubo un primer contacto entre las partes, que no llegó a buen puerto. La oferta formal llegó a principios de julio, con la intención de cerrar un acuerdo antes de que terminara el mes. La operación valoraba PayPal en más de 53.000 millones de dólares, una cifra que, pese a ser elevada, queda lejos de los 360.000 millones que llegó a valer la compañía en 2021. Desde entonces, su cotización se ha desplomado más de un 80%, lastrada por un crecimiento más lento y la competencia de Apple Pay, Google Pay y otras soluciones de pago.
Stripe, por su parte, es un gigante invisible para el gran público pero indispensable para miles de empresas. Fundada por los hermanos irlandeses Patrick y John Collison en 2010, Stripe procesa pagos para compañías como Amazon, Shopify o la española Playtomic, sin que el usuario final vea su nombre. Su valoración alcanzó los 159.000 millones de dólares a principios de 2026. La compra de PayPal le permitiría combinar su infraestructura de pagos para negocios con la marca de consumo más reconocida del sector, creando un volumen conjunto cercano a los 3,7 billones de dólares al año.
El rechazo de PayPal no significa el fin de la historia. Es habitual que la primera oferta en este tipo de operaciones sea solo el punto de partida de una negociación. Stripe y Advent están sopesando si mejorar su propuesta o dar un paso atrás, según fuentes cercanas a la operación citadas por The Wall Street Journal. Mientras tanto, PayPal ha dejado claro que busca un precio más cercano a los 70 dólares por acción, y el mercado sigue de cerca cualquier movimiento.
Resultados del segundo trimestre: ingresos al alza, beneficios a la baja
En paralelo a la novela de la adquisición, PayPal presentó sus cuentas del segundo trimestre de 2026. Los ingresos alcanzaron los 8.700 millones de dólares, un 5% más que el año anterior y por encima de las estimaciones de los analistas, que esperaban unos 8.470 millones. El beneficio por acción ajustado fue de 1,38 dólares, superando también el consenso de 1,28 dólares. Sin embargo, la fotografía completa es menos halagüeña: el beneficio neto cayó un 12%, hasta los 1.100 millones de dólares, y el resultado operativo descendió otro 5%.
La reacción del mercado fue inmediata. Las acciones de PayPal cayeron un 1,54% en las operaciones previas a la apertura, hasta los 55,77 dólares. Los inversores reconocen el crecimiento de los ingresos, pero exigen pruebas de que la transformación del grupo puede traducirse en una mayor rentabilidad. El margen operativo ajustado se redujo 248 puntos básicos, hasta el 17,4%, lo que refleja la presión sobre los costes y la competencia en el sector.
A pesar de la caída del beneficio, la compañía elevó su previsión de ganancias para todo el año 2026. PayPal espera ahora un beneficio por acción GAAP de 5,41 dólares, frente a la previsión anterior que contemplaba desde una caída de un solo dígito bajo hasta un crecimiento ligeramente positivo. El consejero delegado, Enrique Lores, que asumió el cargo en marzo procedente de HP, se mostró alentado por los progresos del trimestre y destacó que la compañía está actuando con urgencia para afinar su plan de transformación.
La valoración de PayPal: ¿oportunidad o trampa?
Con una cotización actual de unos 56 dólares, PayPal presenta un PER de aproximadamente 9,7 veces, muy por debajo de la media del sector financiero diversificado, que ronda las 15,5 veces. Según análisis de Simply Wall St, la acción está infravalorada en términos de beneficios, con un PER justo estimado en 16,7 veces. Eso sugiere que el mercado está descontando un pesimismo considerable, ya sea por la competencia, la ejecución de la reestructuración o la incertidumbre sobre la operación de compra.
Por otro lado, la empresa genera un flujo de caja libre anual superior a los 5.000 millones de dólares y ha retirado aproximadamente 100 millones de acciones en los últimos doce meses mediante recompras. El programa de recompra está impulsando el crecimiento del beneficio por acción, incluso sin una aceleración de los ingresos. Las estimaciones de consenso apuntan a un BPA de 5,31 dólares en 2026, 5,75 en 2027 y 6,25 en 2028, con una trayectoria que podría alcanzar los 9 dólares en 2030, impulsada principalmente por la reducción del número de acciones.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. El precio objetivo medio de los analistas de Wall Street es de 52,68 dólares, lo que implica un potencial de caída de aproximadamente el 6% desde el nivel actual. De los siete analistas que cubren la acción, solo tres tienen una recomendación de compra, mientras que el resto mantiene una posición neutral. La oferta de Stripe y Advent, aunque rechazada, ha puesto un suelo bajo la cotización, pero el mercado sigue dividido sobre el verdadero valor de la compañía.
El futuro de la compañía tras el rechazo
PayPal se encuentra en una encrucijada. Por un lado, el interés de Stripe y Advent demuestra que la compañía sigue siendo un activo codiciado en el sector de los pagos digitales. La combinación de ambas empresas crearía un gigante capaz de mover 3,7 billones de dólares al año, compitiendo directamente con los mayores procesadores del planeta. Por otro lado, los resultados trimestrales evidencian que la transformación interna aún no se ha traducido en una mejora de la rentabilidad, y la presión sobre los márgenes sigue siendo una preocupación para los inversores.
El nuevo CEO, Enrique Lores, ha anunciado un recorte de plantilla de aproximadamente el 20% (unos 4.760 puestos de trabajo) repartido en dos o tres años, junto con una fuerte apuesta por la inteligencia artificial para reducir costes. La compañía también está impulsando su moneda digital PYUSD y los servicios de monedero digital para diversificar sus fuentes de ingresos. Sin embargo, el mercado exige resultados medibles, y la credibilidad de la nueva estrategia dependerá de una recuperación visible de los márgenes en los próximos trimestres.
Con todo, PayPal se encuentra en una encrucijada: por un lado, el interés de Stripe y Advent demuestra que la compañía sigue siendo un activo codiciado; por otro, los resultados trimestrales evidencian que la transformación interna aún no se ha traducido en una mejora de la rentabilidad. Los próximos meses serán clave para determinar si la empresa logra enderezar el rumbo por sí misma o si termina aceptando una oferta mejorada.