El avance de los pagos digitales se ha convertido en una prioridad para gobiernos y empresas de América Latina. La región, que aún depende en gran medida del efectivo, está viviendo una transformación sin precedentes gracias a alianzas estratégicas, nuevas regulaciones y tecnologÃas innovadoras. La inclusión financiera y la reducción del dinero en efectivo son los ejes de este cambio, que busca integrar a millones de personas en la economÃa formal.
En este contexto, la Corporación Financiera Internacional (IFC) y Visa han unido fuerzas para ampliar el acceso a servicios financieros digitales en mercados emergentes. El acuerdo de riesgo compartido, que cubrirá unos 200 millones de dólares en cinco años, permitirá a las instituciones financieras conectar a más consumidores y pequeñas empresas sub-bancarizadas con soluciones de pago electrónico. La iniciativa se centrará inicialmente en 14 paÃses de América Latina y el Caribe, donde la penetración de estos servicios aún es limitada.
México lidera la lucha contra el efectivo
México es uno de los paÃses donde el efectivo sigue siendo el rey. Según datos recientes, el 80% de las transacciones diarias se realizan en efectivo, una cifra muy superior a la media regional. Para cambiar esta realidad, el gobierno ha propuesto una nueva Ley de EconomÃa Digital que permitirá a Hacienda designar sectores donde los pagos digitales sean obligatorios, sin llegar a prohibir el efectivo. Además, se prevé que los pagos electrónicos sean obligatorios en casetas de peaje y gasolineras para 2026.
La medida forma parte de un paquete económico más amplio que incluye un recorte del 12% en los derechos de espectro radioeléctrico para impulsar la conectividad. La digitalización de la economÃa es vista como una herramienta clave para formalizar negocios y mejorar la seguridad de las transacciones, según las autoridades. También se lanzarán cuentas simplificadas ‘Nivel 2 Bis’ para que micro y pequeñas empresas puedan abrir cuentas en lÃnea.
Pagos digitales en el transporte y otros sectores
La adopción de pagos digitales no se limita a los comercios. En República Dominicana, la alianza entre Toke, la solución de pagos del Banco Popular, y la plataforma de movilidad inDrive permite a los usuarios pagar sus viajes con códigos QR o transferencias directas. Esta integración reduce la dependencia del efectivo y agiliza las transacciones entre pasajeros y conductores, una tendencia que también se observa en otros paÃses de la región.
En el sector del juego, Tecnausa ha presentado nuevas soluciones de pago sin efectivo, como terminales TPV autónomos para la compra de tickets TITO y sistemas cashless con pantalla táctil. Estas tecnologÃas amplÃan el ecosistema de pagos digitales en salas de juego, ofreciendo a los clientes una experiencia más rápida y segura.
Seguridad y prevención de fraude, el otro pilar
Con el aumento de los pagos digitales, la seguridad en los pagos se convierte en un desafÃo crucial. Banco Plata, en México, ha invertido más de 30 millones de dólares en modelos de riesgo e inteligencia artificial para detectar operaciones sospechosas sin bloquear transacciones legÃtimas. La institución también ha desarrollado herramientas que alertan a los usuarios sobre posibles estafas, como notificaciones cuando se entra a la aplicación durante una llamada telefónica.
La confianza es un factor determinante para la adopción. Según expertos, muchos usuarios tienen acceso a medios de pago digitales pero no los utilizan por desinformación o miedo al fraude. La colaboración entre entidades financieras y reguladores es esencial para mejorar los mecanismos de prevención y garantizar que los pagos digitales sean seguros y accesibles para todos.
En definitiva, los pagos digitales están ganando terreno en América Latina gracias a iniciativas públicas y privadas que buscan reducir el efectivo, fomentar la inclusión financiera y garantizar la seguridad de las transacciones. La combinación de alianzas estratégicas, marcos regulatorios y tecnologÃas innovadoras está allanando el camino hacia una economÃa más digitalizada, donde el dinero en efectivo dejará de ser el protagonista.
