
OpenAI ha confirmado que su plataforma publicitaria ChatGPT Ads llegarĆ” a 31 mercados europeos a partir del próximo 24 de agosto, con EspaƱa entre los paĆses incluidos. Se trata de la mayor expansión de este negocio desde que la compaƱĆa comenzó a probar anuncios en Estados Unidos hace seis meses.
La publicidad solo aparecerÔ para los usuarios de los planes gratuito y Go, la versión mÔs económica de ChatGPT. Las suscripciones Plus, Pro y Enterprise quedarÔn libres de anuncios, según ha detallado la empresa en su comunicado.
Una expansión sin precedentes
El despliegue abarca 31 paĆses, entre ellos Alemania, Francia, Italia, Suecia, Noruega, Dinamarca, PaĆses Bajos y Austria, ademĆ”s de EspaƱa. OpenAI ha ido sumando mercados de forma progresiva desde el piloto inicial en febrero, pero esta es la primera vez que incorpora tantos territorios de una sola vez.
La compaƱĆa ha seƱalado que decenas de miles de anunciantes ya han utilizado la plataforma en Estados Unidos, y que la demanda ha superado las expectativas iniciales. Aunque no se han facilitado cifras exactas, el ritmo de adopción sugiere que el negocio publicitario se estĆ” convirtiendo en una fuente de ingresos relevante para OpenAI.

¿Quién verÔ anuncios?
Los anuncios se mostrarÔn únicamente a los usuarios de los planes gratuitos y Go. Los suscriptores de Plus, Pro y Enterprise no verÔn publicidad, y los menores de 18 años también quedarÔn excluidos, según ha indicado OpenAI en su sección de ayuda.
Quienes no quieran recibir anuncios personalizados podrĆ”n desactivarlos, pero a cambio verĆ”n reducidas algunas capacidades del asistente, como la generación de imĆ”genes con GPT-image 1.5 o el nĆŗmero de interacciones diarias. Esta medida recuerda a la estrategia de Meta con su modelo āconsiente o pagaā, aunque OpenAI ha introducido una tercera vĆa: una opción gratuita sin publicidad pero con limitaciones.
Cómo funcionarÔ la publicidad
OpenAI insiste en que los anuncios estarĆ”n claramente identificados y separados de las respuestas del chatbot. La compaƱĆa asegura que la publicidad no influirĆ” en el contenido generado por el modelo, y que los anunciantes no tendrĆ”n acceso a las conversaciones de los usuarios.
El sistema solo mostrarÔ anuncios cuando detecte que la conversación tiene una finalidad comercial, y siempre con el consentimiento previo del usuario en el caso de la personalización. Por defecto, la publicidad serÔ contextual, basada únicamente en el tema de la conversación actual.

Acceso para anunciantes
En un primer momento, los anunciantes europeos solo podrĆ”n acceder a ChatGPT Ads a travĆ©s del equipo comercial de OpenAI y de agencias asociadas como Publicis, WPP, Omnicom, Havas, dentsu y MediaPlus. La compaƱĆa prevĆ© habilitar una plataforma de autoservicio mĆ”s adelante, probablemente durante este mismo verano.
OpenAI ha ido incorporando herramientas de medición y optimización, como el pĆxel propio, una API de conversiones y la compra por acción (CPC), que ya representa la mayorĆa de la inversión publicitaria en Estados Unidos. Estas mejoras buscan competir directamente con los sistemas publicitarios de Google y Meta, mientras que el empuje de la IA de Google obliga a una evolución constante.

Regulación y privacidad en Europa
La llegada de la publicidad a ChatGPT en Europa no es un simple despliegue comercial. OpenAI ha tenido que adaptar sus polĆticas de privacidad para cumplir con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley de Inteligencia Artificial de la UE. La compaƱĆa ha establecido mecanismos de consentimiento para la personalización, y ha asegurado que los anuncios no influyen en las respuestas del modelo.
AdemĆ”s, OpenAI se enfrenta a un escrutinio regulatorio en Europa, con posibles implicaciones bajo la Ley de Mercados Digitales y la Ley de Servicios Digitales. La empresa podrĆa ser considerada un āguardiĆ”n de accesoā o un motor de bĆŗsqueda de gran tamaƱo, lo que implicarĆa obligaciones adicionales de transparencia y auditorĆa.

Con esta expansión, OpenAI da un paso mĆ”s en su estrategia para diversificar ingresos mĆ”s allĆ” de las suscripciones. La compaƱĆa espera que la publicidad se convierta en una fuente de ingresos significativa, aunque el camino no estarĆ” exento de desafĆos regulatorios. Los usuarios europeos, especialmente sensibles a la privacidad, serĆ”n los primeros en comprobar si el equilibrio entre publicidad y experiencia de uso funciona en la prĆ”ctica.

