La carrera por liderar la infraestructura global de inteligencia artificial suma un nuevo capítulo con el último movimiento de Nvidia. La compañía de chips ha cerrado una nueva inversión multimillonaria en CoreWeave, uno de sus socios estratégicos en la nube, con el objetivo de acelerar la construcción de centros de datos especializados en IA en los próximos años.
Esta operación refuerza una relación que ya venía de lejos y consolida a Nvidia como uno de los grandes accionistas de referencia de CoreWeave. Además de aportar capital, el acuerdo implica una colaboración tecnológica más profunda y un papel central de la firma de Jensen Huang en el diseño de las llamadas «fábricas de IA», que deberán soportar el auge de los modelos generativos y otros sistemas avanzados.
Detalles de la inversión: importe, precio y peso accionarial
Según han comunicado ambas compañías, Nvidia ha destinado 2.000 millones de dólares (alrededor de 1.670-1.690 millones de euros) a la compra de acciones ordinarias de Clase A de CoreWeave. La operación se ha ejecutado a precio de 87,20 dólares por título, lo que supone la adquisición de en torno a 23 millones de acciones adicionales.
Antes de este movimiento, Nvidia ya figuraba como tercer mayor accionista de CoreWeave, con aproximadamente un 6,3% del capital, equivalente a algo más de 24 millones de acciones. Tras la inyección de capital, su participación se eleva hasta el entorno del 12,2%, situándose como segundo inversor relevante de la compañía, únicamente por detrás de Magnetar Financial y por delante de otros fondos como Jane Street o Fidelity.
El anuncio ha tenido un impacto inmediato en los mercados: las acciones de CoreWeave llegaron a dispararse a doble dígito en el Nasdaq, con subidas que han superado el 9%-14% en las primeras horas de negociación, alcanzando niveles por encima de los 100 dólares por acción. Este impulso se suma a una revalorización superior al 40% en lo que va de año, que sitúa la capitalización bursátil de la empresa por encima de los 50.000 millones de dólares, dependiendo del momento de la sesión.
El gigante de los semiconductores, por su parte, mantiene una capitalización que rebasa los 4,5 billones de dólares, lo que la consolida como una de las compañías más valiosas del mundo y le permite afrontar este tipo de operaciones sin tensiones aparentes sobre su balance.
Un pedido previo multimillonario y una alianza en expansión
La entrada adicional de capital no parte de cero: meses antes, Nvidia ya había comprometido un pedido de servicios en la nube a CoreWeave valorado en unos 6.300 millones de dólares a largo plazo. Ese acuerdo garantiza a Nvidia acceso preferente a capacidad de computación en la nube basada en sus propias GPU, operadas por la infraestructura de CoreWeave, hasta la próxima década.
En este nuevo paso, la tecnológica subraya que la apuesta económica no es solo financiera, sino que representa su confianza en el modelo de negocio y en la estrategia de crecimiento de CoreWeave como plataforma en la nube construida sobre hardware y software de Nvidia. La idea es estrechar aún más la integración entre la capa de infraestructura (centros de datos, energía, redes) y la capa de cómputo acelerado que proporcionan las GPU del fabricante.
Para CoreWeave, el respaldo de un socio industrial del tamaño de Nvidia no solo facilita la captación de clientes, sino que también abre la puerta a acceder anticipadamente a varias generaciones de productos de la compañía de chips, un punto clave en un sector donde el rendimiento de cada nueva arquitectura puede marcar la diferencia frente a la competencia.
Objetivo 2030: más de 5 gigavatios en fábricas de IA
El núcleo del acuerdo pasa por un ambicioso plan de expansión de infraestructura: ambas empresas quieren desplegar más de 5 gigavatios de capacidad en centros de datos de IA de aquí a 2030. Esta cifra da una idea de la magnitud del proyecto, ya que supone desarrollar una red de instalaciones capaz de soportar entrenamientos y tareas de inferencia de modelos de IA de enorme escala.
Los nuevos centros de datos, también conocidos como «fábricas de IA», serán diseñados, construidos y operados por CoreWeave, mientras que Nvidia aportará su plataforma de computación acelerada: GPU de última generación, sistemas de interconexión de alta velocidad y soluciones avanzadas de almacenamiento y redes. Este enfoque busca optimizar todo el ciclo de vida de los modelos, desde el preentrenamiento hasta el despliegue masivo en producción.
De cara a la ejecución del plan, la solidez financiera de Nvidia permitirá a CoreWeave acelerar la compra de terrenos, el acceso a energía y la construcción de las instalaciones, tres elementos que se han convertido en cuellos de botella en el despliegue global de infraestructuras para IA. El suministro eléctrico, en particular, es uno de los factores críticos para que estos proyectos puedan escalar en Europa y Estados Unidos.
Además, el acuerdo contempla el uso intensivo del software propio de CoreWeave, incluyendo soluciones como SUNK y Mission Control, con el objetivo de gestionar y orquestar de forma eficiente los recursos de computación que se pondrán a disposición de clientes empresariales y desarrolladores de modelos avanzados.
Tecnología de Nvidia: Rubin, Vera y Bluefield en primera línea
Otra pata fundamental de la alianza es la actualización continua de la capa tecnológica. CoreWeave se situará entre las primeras compañías en desplegar las próximas generaciones de infraestructura de Nvidia, con acceso adelantado a arquitecturas como Rubin, las CPU Vera y los sistemas de almacenamiento y redes inteligentes Bluefield.
Esta adopción temprana permitirá que los centros de datos de CoreWeave se mantengan en la frontera del rendimiento en cómputo acelerado, un requisito imprescindible para atender la demanda de grandes tecnológicas, start-ups de IA y empresas tradicionales que están incorporando modelos generativos y sistemas de análisis masivo de datos.
El uso conjunto de GPU de última generación, nuevas CPU dedicadas al procesamiento intensivo y soluciones de almacenamiento y red avanzadas está orientado a reducir costes por unidad de cómputo, mejorar la eficiencia energética y acortar los tiempos de entrenamiento e inferencia, aspectos clave en la economía de la IA a gran escala.
En paralelo, el acuerdo prevé que CoreWeave colaborará estrechamente con Nvidia en la prueba y validación de arquitecturas de referencia y software nativo de IA, de forma que las mejoras técnicas que se vayan introduciendo puedan llegar con rapidez a la base de clientes de ambos socios.
Reacción del mercado y papel de CoreWeave como «neocloud»
La noticia del refuerzo accionarial de Nvidia se ha traducido en un fuerte rally en bolsa para CoreWeave, con subidas que en algunos momentos de la jornada han superado el 10%-14% y un incremento sostenido desde comienzos de año superior al 40%. La compañía, que debutó recientemente en los mercados, es ya uno de los nombres más seguidos dentro del segmento de proveedores de infraestructura en la nube especializada en IA.
CoreWeave se ha consolidado como una de las llamadas «neocloud», firmas que ofrecen a terceros el hardware, la capacidad de cómputo y los servicios de nube necesarios para desarrollar, ejecutar y desplegar tecnologías de inteligencia artificial. En su origen dedicada a la minería de criptomonedas, la empresa reconvirtió su infraestructura para alquilar GPU de Nvidia a compañías tecnológicas y laboratorios de IA, aprovechando el auge de los modelos generativos.
Este posicionamiento le permite actuar como intermediario clave entre fabricantes de chips y grandes clientes, en un momento en el que la demanda de capacidad de cómputo supera ampliamente la oferta disponible. Para Nvidia, tener un socio especializado de este perfil facilita colocar su tecnología en proyectos que requieren escalabilidad y flexibilidad, sin tener que operar directamente todos los centros de datos.
La nueva ronda de financiación también llega en un contexto en el que el sector observa con atención el papel de Nvidia como inversor en múltiples empresas de IA y proveedores de nube. Algunos analistas han planteado dudas sobre posibles dinámicas de financiación circular, si bien desde CoreWeave se ha recalcado que el capital recibido no se destinará a comprar procesadores de Nvidia, sino a reforzar inversiones en centros de datos, I+D y contratación de personal.
Un movimiento más en la ofensiva global de Nvidia en IA
La operación con CoreWeave encaja en una estrategia más amplia en la que Nvidia multiplica sus alianzas y participaciones en compañías ligadas a la IA y a los centros de datos de nueva generación. En los últimos meses, la firma ha protagonizado o participado en acuerdos que abarcan desde desarrolladores de modelos hasta operadores de infraestructura y proveedores de software de diseño de chips.
Entre estas iniciativas destacan, por volumen e impacto, compromisos de inversión de decenas de miles de millones de dólares con actores como OpenAI, Anthropic o grandes gestores de centros de datos. También ha cerrado operaciones relevantes con fabricantes de semiconductores, proveedores de telecomunicaciones y desarrolladores de herramientas de diseño, con el objetivo de asegurar toda la cadena de valor necesaria para el despliegue masivo de la inteligencia artificial.
El interés regulatorio y el escrutinio de los inversores se han intensificado a medida que Nvidia se ha convertido en la principal referencia bursátil vinculada al auge de la IA. Aun así, la compañía mantiene el mensaje de que estas inversiones responden a una visión de largo plazo basada en el crecimiento sostenido de la demanda de cómputo especializado.
En este escenario, la alianza reforzada con CoreWeave añade una pieza más al puzle: un socio especializado en nube de alto rendimiento, alineado tecnológica y financieramente, con el que desplegar nuevas capacidades de infraestructura en Estados Unidos y otros mercados donde la regulación y la disponibilidad energética lo permitan.
El refuerzo de la participación de Nvidia en CoreWeave, acompañado de un plan para desplegar más de 5 gigavatios en fábricas de IA y de un acceso prioritario a las próximas generaciones de hardware, ilustra hasta qué punto la batalla por la infraestructura de inteligencia artificial se juega ya a escala de país e industria. Mientras los mercados valoran estas apuestas y los reguladores siguen de cerca su impacto, la alianza entre ambas compañías se perfila como uno de los grandes ejes sobre los que girará el despliegue de centros de datos de nueva generación en los próximos años.