
El pasado 8 de septiembre, Meta lanzó Muse, su nuevo agente personal de inteligencia artificial, y en tiempo récord se ha convertido en la aplicación gratuita más descargada de la App Store estadounidense. Según datos de Sensor Tower, superó los 2,5 millones de descargas en apenas unos días, mientras que Apptopia contabiliza más de 1,8 millones solo en iOS para Estados Unidos y Canadá, superando en ambos casos a la aplicación móvil de ChatGPT en sus primeros doce días. El éxito ha sido tal que las acciones de Meta se dispararon un 11% en una sola jornada, y analistas como los de JPMorgan ya elevan su precio objetivo hasta los 920 dólares.
Muse no es un chatbot al uso: está diseñado para ejecutar tareas complejas en nombre del usuario, como reservar vuelos, gestionar correos, completar formularios o incluso negociar en Facebook Marketplace con herramientas de IA. A diferencia de las herramientas de OpenAI o Google, Muse integra un ordenador virtual en la nube que navega por internet de forma autónoma, y puede conectarse con servicios como Gmail, calendarios de Apple, OpenTable o plataformas de compra como Walmart o Best Buy. Todo ello ha llevado a la compañía de Mark Zuckerberg a posicionarse como una seria competidora en el mercado de asistentes de IA, y la nueva versión del dispositivo, Muse Charm, presentado en la conferencia Connect, refuerza esa apuesta.
Un arranque imparable que supera a los gigantes
Los números de descargas y de usuarios activos diarios marcan la diferencia. Según Apptopia, Muse alcanzó los 642.000 usuarios activos diarios en Estados Unidos en sus primeros doce días, frente a los 231.000 de ChatGPT en un período equivalente. La aplicación también se mantiene en el primer puesto del ranking de la App Store y ha superado las 31.000 valoraciones en pocas semanas. Los analistas de Evercore señalan que la adopción temprana es señal de que las inversiones multimillonarias de Meta en IA empiezan a dar frutos, y consideran que Muse puede convertirse en un nuevo motor de crecimiento e interacción para la plataforma.
La capacidad de ejecutar tareas en segundo plano es lo que diferencia a Muse de otros asistentes. Mientras el usuario conversa con el agente, este puede reservar una mesa, enviar un correo o preparar una lista de compra. En las pruebas realizadas, el agente planificó una mudanza, elaboró listas diarias de empaquetado e incluso descubrió por qué una tienda rechazaba una compra (exigía una licencia profesional). Además, Muse puede intervenir manualmente en cualquier momento, algo que los usuarios valoran especialmente.
El dispositivo Charm: llevar a Muse siempre encima
En la conferencia Meta Connect, la compañía sorprendió con un nuevo dispositivo denominado Muse Charm, un pequeño aparato con pantalla táctil OLED de aproximadamente 2 pulgadas que se puede llevar colgado o en el bolsillo. Integra conectividad 5G y cámaras delanteras y traseras que permiten a la IA entender el entorno del usuario, además de micrófonos y altavoces para interactuar por voz. Su diseño recuerda a los antiguos Tamagotchi, pero con una utilidad mucho más práctica: permite conversar con Muse desde cualquier lugar sin necesidad de abrir el móvil.
El dispositivo se sincroniza con la aplicación de Muse y muestra un avatar personalizable que reacciona en tiempo real. Aunque aún no hay fecha de lanzamiento ni precio oficial, se espera que pueda salir al mercado antes de finales de año. Meta también ha confirmado que Muse estará disponible próximamente en otras plataformas como WhatsApp, Instagram y las gafas inteligentes de la compañía, ampliando así su ecosistema.
La sombra de la privacidad y las polémicas
A pesar del éxito inicial, no todo son luces. La preocupación por la privacidad y la seguridad es uno de los principales escollos. Muse utiliza una máquina virtual aislada para proteger los datos de los usuarios, pero se ha revelado que Meta puede acceder a esos datos y que entrena sus modelos con el contenido de las conversaciones por defecto. Además, Amazon ha bloqueado el acceso de Muse a su tienda alegando que el agente no está autorizado para operar en su plataforma, mientras que el investigador de seguridad Patrick Wardle descubrió una vulnerabilidad zero-day en la versión para Mac que fue parcheada urgentemente.
Otra polémica ha sido la similitud con OpenClaw, un proyecto de código abierto desarrollado por una sola persona. Según distintos análisis, los archivos de configuración de Muse son prácticamente idénticos a los de OpenClaw, y Nat Friedman, jefe de producto de Meta Superintelligence Labs, reconoció que se inspiraron fuertemente en ese proyecto. Aunque la licencia open source permite este uso, muchos ven un problema reputacional y estratégico, pues Meta admite que su producto estrella se basa en el trabajo de un desarrollador independiente.
Por otro lado, el impacto en el sector turístico ya se nota: la integración de Muse con agencias de viajes como Expedia provocó una caída del 7,72% en las acciones de la compañía, mientras el mercado especula sobre cómo los agentes de IA alterarán los modelos de reserva. A pesar de todo, la respuesta de los usuarios ha sido mayoritariamente positiva, y Muse se ha convertido, por ahora, en la apuesta más firme de Meta para competir en la carrera de la inteligencia artificial generativa.
En definitiva, el lanzamiento de Muse marca un antes y un después en la adopción de agentes personales de IA. Con una acogida arrolladora, funciones innovadoras y un ecosistema en expansión que incluye un dispositivo físico, Meta demuestra que su apuesta por la inteligencia artificial está dando resultados. Sin embargo, las sombras de la privacidad y las controversias sobre su código pueden frenar su crecimiento. Habrá que esperar a la evolución de los próximos meses para ver si Muse consigue consolidarse como el asistente definitivo o si, como ocurrió con otros grandes lanzamientos, se queda en una moda pasajera.
