La polémica en torno a los despidos masivos en Meta no deja de crecer. Un grupo de 26 trabajadores ha llevado a la empresa ante los tribunales, acusándola de haber empleado sistemas de inteligencia artificial para decidir quién se quedaba y quién se iba en los recortes de plantilla anunciados el pasado mayo. La demanda, presentada en un tribunal federal de Oakland (California), sostiene que el algoritmo no tuvo en cuenta las bajas médicas, los permisos parentales ni las licencias por cuidado de familiares, lo que habrÃa perjudicado de forma desproporcionada a quienes estaban en esas situaciones.
Según los demandantes, Meta instaló un software de monitorización que registraba cada pulsación de teclado, los movimientos del ratón y el uso de tokens de inteligencia artificial. El sistema asignaba puntuaciones de productividad sin considerar los periodos de ausencia protegidos por ley, lo que llevó a que empleados con bajas legÃtimas fueran marcados como de bajo rendimiento y, finalmente, despedidos. La compañÃa, por su parte, asegura que las acusaciones carecen de fundamento y que las decisiones organizativas las tomaron gestores humanos, no algoritmos.
Los detalles de la demanda
La denuncia incluye casos especialmente llamativos. Una de las afectadas es una cientÃfica de datos que recibió la notificación de despido apenas dos dÃas antes de dar a luz, cuando ya se encontraba de baja por maternidad aprobada por la propia empresa. Aproximadamente la mitad de los demandantes habÃan disfrutado de permisos relacionados con el embarazo o el cuidado de familiares, mientras que otros estaban de baja médica por enfermedades graves. Uno de ellos, según la demanda, informó de una condición de salud que fue validada por el proveedor médico de Meta, pero un gerente le desaconsejó tomar la baja advirtiéndole de que eso le harÃa vulnerable a los despidos.
Los trabajadores también denuncian que Meta no suspendió el sistema de evaluación automatizado para realizar una revisión individualizada, como exige la ley. Ocho de los despedidos son mujeres que habÃan tomado bajas por maternidad o embarazo, y cuatro son hombres que habÃan disfrutado de permisos parentales. La demanda invoca la doctrina de la «responsabilidad por impacto desigual», un principio legal que permite impugnar polÃticas aparentemente neutrales si perjudican de forma desproporcionada a grupos protegidos.
El sistema de monitorización
La práctica de vigilar a los empleados no es nueva en Meta. Según informaciones previas, la empresa instaló un software en los ordenadores corporativos que grababa todo lo que hacÃan los trabajadores, no para espiarlos, sino para entrenar a sus modelos de inteligencia artificial. Meta acumuló miles de ejemplos de distintas personas resolviendo las mismas tareas, lo que le permitió crear un entorno de aprendizaje por refuerzo interno. Esta misma infraestructura de monitorización, según los demandantes, se utilizó después para medir la productividad y seleccionar a los candidatos al despido.
El sistema medÃa métricas agresivas como el número de pulsaciones de teclado, la actividad del ratón y el uso de tokens de IA. Los empleados que estaban de baja no generaban actividad, por lo que el algoritmo los calificaba automáticamente como de bajo rendimiento, sin tener en cuenta que su ausencia estaba protegida por la ley. Los demandantes sostienen que esto constituye una discriminación indirecta, ya que la herramienta no fue diseñada para adaptarse a situaciones de licencia laboral.
La respuesta de Meta
La compañÃa ha negado rotundamente las acusaciones. En un comunicado, un portavoz afirmó que «la gestión de la plantilla y las decisiones organizativas fueron y son tomadas por personas, no por la inteligencia artificial». Meta insiste en que los despidos se basaron en evaluaciones humanas y que las herramientas de software solo sirvieron de apoyo. Sin embargo, los demandantes señalan que las puntuaciones generadas por el algoritmo fueron determinantes y que los gestores humanos se limitaron a validar las listas ya filtradas por el sistema.
La controversia se produce en un momento delicado para la empresa, que ha despedido a cerca de 8.000 personas en los últimos meses y que, según filtraciones internas, el ambiente laboral es «irrespirable». El propio Mark Zuckerberg habrÃa defendido en reuniones internas el uso de la automatización para «ver a personas realmente inteligentes hacer cosas», según documentos filtrados por The Information.
Implicaciones legales
La demanda pone sobre la mesa un debate jurÃdico de calado: hasta qué punto las empresas pueden delegar en algoritmos decisiones que afectan a derechos laborales fundamentales. La doctrina del impacto desigual, aunque debilitada por la administración Trump, sigue vigente en muchos estados y permite a los trabajadores reclamar cuando una práctica aparentemente neutral produce efectos discriminatorios. En este caso, los demandantes argumentan que el sistema de Meta no solo no tuvo en cuenta las bajas, sino que además penalizó a quienes las disfrutaron.
El caso también ha reavivado las crÃticas a la cultura corporativa de Meta, que combina una fuerte apuesta por la inteligencia artificial con una gestión de recursos humanos cada vez más automatizada. Mientras la empresa invierte miles de millones en centros de datos y en desarrollar sus propios modelos de IA, los empleados denuncian que la tecnologÃa se está utilizando en su contra, sin las garantÃas legales necesarias.
La demanda de los 26 trabajadores es solo la punta del iceberg. Si el tribunal admite a trámite la acción colectiva, podrÃa abrir la puerta a cientos de reclamaciones similares. Meta se enfrenta a un escenario en el que, además de las sanciones económicas, podrÃa verse obligada a auditar de forma independiente sus herramientas de software y a modificar sus procesos de evaluación de rendimiento. La empresa, mientras tanto, sigue adelante con sus planes de expansión en inteligencia artificial, pero la sombra de esta controversia amenaza con empañar su imagen y su relación con los trabajadores.