Las tarjetas de crédito para el pago en un ecommerce

Según los últimos datos del Banco de España, con una variación del 7,38 % en el segundo semestre con respecto al mismo período de 2019, las tarjetas de crédito presentan el incremento más pronunciado, frente a las de débito, que subieron un 5,35 %. Una tendencia que continuará en este año en curso, de la mano del comercio electrónico, la variedad de los soportes que tienen una tarjeta como base, una seguridad y una competencia cada vez mayor, aseguran los expertos consultados.

Ya nadie duda de que esta herramienta en el pago se ha constituido en una poderosa arma mediante la cual las personas pueden realizar sus compras en la tienda o comercio en línea. Desde este planteamiento, es muy interesante conocer que estos plásticos son muy aconsejables tener para realizar el abono de los pagos en las compras en tiendas o comercio en línea. Para que los clientes puedan optar por esta opción.

Son muchas las tarjetas que se pueden habilitar para esta clase de operaciones, desde algunas realmente innovadoras a otras más convencionales o tradicionales. En donde cualquier plástico puede ser válido para satisfacer esta demanda tan necesaria en los medios digitales en estos momentos. Bajo este planteamiento vamos a ofrecer algunas de las tarjetas de crédito o débito que pueden ser más utilizadas, o al menos útiles, en el sector del comercio electrónico.

Características de estos plásticos

La principal aportación de este sistema es que permite a sus titulares aplazar el pago de sus compras en 6 o 12 meses, la mayoría de las ocasiones sin ningún cargo de intereses, aunque en los últimos meses han aparecido tarjetas más agresivas en cuanto a sus prestaciones que permiten disponer de créditos semanales o mensuales para hacer frente a los gastos inesperados. Aunque son gratuitas durante el primer año hay que tener en cuenta que a medida que mayores sean los gastos también serán más elevados las cuotas que habrá que desembolsar todos los períodos estipulados en su contrato, lo que puede elevar el grado de endeudamiento de sus titulares.

Mientras que por otra parte, una fórmula más innovadora que aplican estas tarjetas es a través de los formatos de “tarifa plana”, por las cuales se puede determinar el importe mensual a abonar independientemente de las compras realizadas y, que por lo general se fija a partir de 30 euros, sabiendo en todo momento el usuario la cantidad que debe pagar todos los meses.

En formato de tarifa plana

Una variante en ascenso en cuanto a la oferta que vienen comercializando los bancos y cajas de ahorro en los últimos años son las tarjetas que llevan incorporadas una “tarifa plana” para hacer frente a los gastos mensuales de sus titulares. Esta modalidad pertenece al grupo de tarjetas denominadas “revolving” y, que se caracterizan por su modalidad de pago aplazado. Con ellas se puede fijar el importe mensual a pagar independientemente de las compras realizadas. Esta tarjeta se diferencia de las tarjetas de crédito clásicas en la modalidad de pago en que liquida a través de una cuota fija, cuyo importe se fija a partir de 30 euros al mes en función del crédito concedido.

Además, en algunas de ellas se puede disponer de un crédito permanente e inmediato. Esto produce que sus titulares tengan un mejor control sobre el gasto total, y a medida que libere el crédito, van disponiendo de él para seguir con sus compras. Por el contrario supone como gran inconveniente una incentivación hacia el gasto y, por tanto mayores posibilidades de endeudarse ya que se ve obligado el usuario a utilizarla todos los meses, aunque no tenga necesidad de este servicio de financiación.

Tarjetas en pre pago

Estas tarjetas presentan unas señas de identidad propias que la diferencia del resto, tanto por sus características como por sus prestaciones a sus titulares y que básicamente se resumen en los siguientes rasgos que presenta este medio de pago:

  • Funciona en forma de recargas en sus ingresos, de forma que cuando el importe se ha agotado habrá que hacer nuevas aportaciones a la tarjeta para poder disponer de nuevo de efectivo.
  • Cada recarga puede llevar un coste de entre el 0,50% y 1,00% sobre la cantidad depositada, aunque algunos modelos están exentos de este pago.
  • Sirven para afrontar las compras en comercios o por Internet, y también en la retirada de efectivo en los cajeros automáticos, hasta el límite que contemple cada tarjeta (entre 500 y 1.500 euros diarios).
  • Proporcionan a sus titulares seguros de forma gratuita, sin ningún coste adicional: accidentes, asistencia en viajes, protección en el uso fraudulento…
  • Normalmente son gratuitas durante el primer año y en su renovación, aunque algunas propuestas pueden cobrar entre 3 y 20 euros por estos conceptos.
  • Frecuentemente es necesario asociar la tarjeta a una cuenta de la entidad para poder disfrutar de sus ventajas y empezar a utilizarla.
  • Pueden utilizarse como obsequio para su pareja o los hijos más pequeños, o sencillamente como regalo de bodas o para felicitar el cumpleaños a un ser querido.

Con modelos adicionales

Estas ventajas en forma de descuentos en compras de productos y servicios también pueden ser aprovechadas por familiares del titular de estas tarjetas a través de las tarjetas adicionales. Que son todas aquellas tarjetas que usted puede solicitar para aquellas personas que quiera que sean titulares de una tarjeta. Estas tarjetas adicionales, compartirán su límite de crédito mensual y los consumos que realicen se reflejarán junto a los suyos en su extracto mensual.

Pero habrá que tener en cuenta que supondrá un pago extra por su adquisición y mantenimiento, que oscila entre 15 y 40 euros aproximadamente al año, aunque en algunas ofertas puntuales estos costes están exentos de pago y supondrá una pequeña ventaja para sus beneficiarios. Esta acción se orienta para qué cónyuges, hijos o padres pueden beneficiarse también de estas bonificaciones en sus compras y que aplican algunas entidades financieras a sus modelos de tarjetas de crédito. Puede constituir otro interesante modelo para ahorrar dinero entre la familia por medio de una misma tarjeta.

La mayor parte de la oferta de este medio de pago procede del sector turístico (viajes, hoteles, transportes, restaurantes, etc.), pero sin olvidarse de otras opciones que pueden ser muy útiles para sus usuarios y, que van desde las reposiciones de gasolina hasta las compras en comercios, sin que falte tampoco la posibilidad de conseguir forfaits con descuento durante la temporada de nieve o asistir a las principales carreras de Fórmula 1 a un mejor precio, incluso la obtención de paquetes jurídicos gratuitos para sus titulares como propuesta para aceptar sus modelos de tarjeta.

Opciones con financiación

Otras entidades financieras, por el contrario, se decantan por ofrecer a sus clientes una clase de tarjetas que proporcionan una financiación más amplia que se basa en elevar el importe mínimo a medida que los plazos sean mayores. Su principal ventaja es que la amplitud de plazos se larga, desde 90 hasta 800 días, pero a cambio de comprometerse el cliente a disponer de unos gastos fijos durante el período que dure su financiación.

De esta forma, para plazos a 30, 60 o 90 días el importe mínimo deberá ser de 90 euros, para aumentar progresivamente hasta alcanzar unos niveles de mayor exigencia que en un año puede ser para cantidades superiores a 350 euros y a un máximo de 730 días elevarse hasta casi los 800 euros. Para todos los casos contemplados en este aplazamiento los suscriptores no deberán pagar intereses, exactamente como en otro tipo de tarjetas de similares características y prestaciones.

Tarjetas de fidelización

A través de ellas se pueden obtener sus compras con una rebaja en sus precios que oscila entre el 3 % y 5 %, y en algunos modelos de tarjetas incluso fuera de ellos, aunque con bonificaciones más suaves, no más allá del 1 %, dentro de una estrategia comercial en la que se prima este ahorro a cambio de que el cliente se vincule más con su comercio o establecimiento.

Ofrecen un financiamiento para las compras, aunque con unos intereses muy altos, que están establecidos entre el 18 % y 25 % y, contando con un período de amortización más exiguo, entre 6 meses y 3 años como máximo y, a lo que se puede añadir un interés por demora que puede alcanzar en torno al 2 % o 5 %. Por otra parte, se caracterizan sobre todo porque no tienen una uniformidad en cuanto a su cuota durante el primer año y su posterior renovación, ya que en unos casos son completamente gratis mientras que en otros casos se aplica una cuota que varía desde los 10 a los 40 euros.

Mientras que por último, son modelos que se distinguen de otros formatos porque su contratación es gratuita durante el primer año, y que en algunas propuestas alcanza incluso a toda su duración. Al igual que llevan  incorporado un servicio de avisos por SMS de todos los pagos realizados con sus tarjetas para los importes de mayor cantidad. Como una de sus principales señas de identidad. Con ellas se puede fijar el importe mensual a pagar independientemente de las compras realizadas. Esta tarjeta se diferencia de las tarjetas de crédito clásicas en la modalidad de pago en que liquida a través de una cuota fija, cuyo importe se fija a partir de 30 euros al mes en función del crédito concedido.


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