La trazabilidad se ha convertido en un pilar fundamental para los sellos de calidad agroalimentaria. En la Comunitat Valenciana, la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Cítricos Valencianos ha dado un paso al frente para reforzar los controles que garantizan el origen y la autenticidad de sus naranjas, mandarinas y limones. La entidad ha cerrado la última campaña con un notable incremento en el número de auditorías realizadas, una medida que busca blindar la confianza de consumidores y distribuidores.
El Consejo Regulador de la IGP ha comunicado que durante la temporada se llevaron a cabo 70 auditorías, lo que supone un aumento del 33% respecto al periodo anterior. Estas inspecciones se centraron tanto en las instalaciones de envasado como en el campo, con especial atención a los operadores y almacenes envasadores. El objetivo es asegurar la trazabilidad completa del producto, desde el árbol hasta el lineal, y certificar que cada pieza cumple con los estrictos requisitos de la denominación.
Más controles para un sello de calidad acreditado

José Enrique Sanz, director-gerente de Cítricos Valencianos, explicó que estos controles se aplican tanto a empresas privadas como a cooperativas, y forman parte de la labor permanente del Consejo Regulador. La IGP está acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) bajo la norma UNE-17065, lo que respalda la fiabilidad de sus procesos de certificación. Esta acreditación externa garantiza que las auditorías se realizan con criterios objetivos y homologados a nivel nacional.
La campaña citrícola ha estado marcada por condiciones climáticas adversas. Las altas temperaturas registradas entre junio y julio del año pasado provocaron caída de fruta, mientras que el granizo afectó a zonas de Valencia y Castellón durante la primavera. A pesar de estos contratiempos, desde la IGP se muestran optimistas: el objetivo es igualar el récord de 25 millones de kilos confeccionados alcanzado en la temporada anterior. La menor producción, explican, ha favorecido precios más altos, aunque la demanda del mercado ha sido irregular.
Demanda estable y apuesta por la promoción

Uno de los datos más destacados es que la demanda de cítricos certificados con el sello IGP se ha mantenido estable durante toda la campaña. Los distribuidores, cada vez más concienciados, muestran un interés creciente por productos con certificación de calidad que acrediten su origen y trazabilidad. Este comportamiento contrasta con la irregularidad del mercado general de cítricos, donde la fruta importada gana terreno.
Para hacer frente a esa competencia, el Consejo Regulador ha puesto el foco en la promoción. Sanz valoró positivamente las ayudas aprobadas por la Generalitat Valenciana, que permitirán lanzar una campaña promocional prevista para noviembre. Estas iniciativas contribuyen a poner en valor la producción local y a fortalecer el posicionamiento de los cítricos valencianos tanto en el mercado nacional como en el internacional.
La apuesta por la trazabilidad no se limita a las auditorías. La IGP trabaja en la mejora continua de sus sistemas de control, con el objetivo de ofrecer a los consumidores la máxima garantía sobre el origen y la calidad de cada naranja, mandarina o limón. En un contexto de creciente exigencia por parte de los compradores y de los propios distribuidores, la certificación se consolida como una herramienta clave para diferenciar el producto valenciano y asegurar su futuro en un mercado cada vez más competitivo.