Parece que se ha acabado eso de que las tecnológicas absorban los costes para que el usuario no note el hachazo. El sector se enfrenta a una situación sin precedentes y, por lo que cuentan las malas lenguas y los despachos de Cupertino, el próximo iPhone 18 va a rascarnos el bolsillo más de lo que nos gustaría. La compañía lleva meses intentando capear el temporal, pero la escasez de chips de memoria se ha vuelto un muro infranqueable hasta para el gigante de la manzana, que ya avisa de que vienen curvas en los precios.
No es un rumor de pasillo; el propio Tim Cook ha soltado la bomba en una charla con medios económicos. La cuestión es sencilla: fabricar un teléfono ahora es mucho más caro que hace un año y Apple ha llegado al límite de lo que puede amortizar sin que sus beneficios se resientan. En España, donde ya miramos con lupa cada euro que gastamos en tecnología, esto se traduce en que estrenar el próximo buque insignia de la marca será un lujo todavía más exclusivo por culpa de una crisis de componentes que no parece tener fin.
La inteligencia artificial tiene la culpa de todo
Si te preguntas por qué tu futuro móvil va a costar un ojo de la cara, la respuesta corta es la IA. Los centros de datos que alimentan a las inteligencias artificiales están canibalizando el mercado de memorias DRAM y NAND, dejando las sobras para los smartphones. Fabricantes como Samsung o SK Hynix están priorizando la producción de memorias de alto ancho de banda para sistemas de computación pesada porque les sale mucho más rentable que fabricar los chips que lleva tu iPhone en su interior.
Esta situación ha provocado que el coste unitario de las memorias se dispare, llegando en algunos casos a duplicarse. Las consultoras tecnológicas más potentes del sector estiman que el iPhone 18 Pro necesitará encarecerse unos 270 euros para que Apple no pierda dinero en la operación. Es una cifra mareante si tenemos en cuenta que los terminales ya rozan precios históricos, pero es que la presión en la cadena de suministro es, según palabras del propio Cook, comparable a una inundación de las que solo se ven una vez cada siglo.
Subidas que ya hemos empezado a notar
Aunque el iPhone 18 es el que se llevará todos los titulares, la realidad es que la subida de precios ya está aquí entre nosotros. Solo hay que mirar lo que ha pasado con el Mac mini hace apenas unas semanas. De forma muy discreta, Apple eliminó el modelo de entrada más económico, elevando el precio de partida de forma efectiva. En nuestro país, hemos pasado de ver configuraciones básicas a precios razonables a tener que desembolsar casi mil euros por modelos con un almacenamiento algo decente.

Este movimiento es una estrategia clara para compensar el sobrecoste de los componentes. Al obligar al usuario a saltar a versiones con más gigas, la compañía logra mantener sus márgenes históricos de beneficio a pesar de que a ellos les cueste mucho más comprar esos chips a Samsung o Micron. Además, el esperado iPhone plegable, que debería asomar la patita pronto, podría irse tranquilamente por encima de los 2.300 euros, convirtiéndose en el teléfono más caro jamás vendido por la firma californiana.
Un panorama gris hasta finales de 2027
Si esperabas que esto fuera un bache de unos meses, ojo, porque las previsiones son bastante pesimistas. Los analistas coinciden en que no habrá un alivio real en la disponibilidad de memorias hasta bien entrado el año 2027. Construir fábricas nuevas de semiconductores no es algo que se haga de la noche a la mañana, y mientras tanto, la demanda de IA no para de crecer. Esto significa que el iPhone 18 no será el único afectado, sino que toda la gama de productos de 2026 y 2027 vivirá bajo esta sombra de precios inflados.
La industria entera está en el mismo barco; marcas como Dell, HP o incluso Nintendo están empezando a mover ficha ante el encarecimiento de la memoria DRAM. La diferencia es que Apple tiene un colchón financiero enorme, pero hasta ellos tienen un tope. Al final, los consumidores españoles tendremos que decidir si las novedades que traen estos nuevos dispositivos justifican el sobreprecio que nos va a tocar pagar por culpa de una crisis de suministros global que ha pillado a todo el mundo con el paso cambiado.
Para terminar, queda claro que nos enfrentamos a un ciclo tecnológico donde la eficiencia y la planificación serán clave para no salir trasquilados. Con un iPhone 18 Pro que apunta a ser el más caro de la historia y un mercado de memorias que no recuperará la normalidad hasta dentro de un par de años, el panorama para renovar nuestro equipo se vuelve bastante complejo. La subida de costes es una realidad que ha llegado para quedarse y que obligará a los usuarios a valorar más que nunca si realmente necesitan el último modelo o si les sale más a cuenta aguantar su dispositivo actual un poco más.

