La adquisición de Wallapop por parte del grupo surcoreano Naver ha superado un hito clave en España tras recibir el visto bueno de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El regulador ha autorizado en primera fase la operación, lo que despeja el camino para que la plataforma de compraventa de segunda mano quede integrada en el ecosistema global de la tecnológica asiática.
La compra, cerrada el pasado agosto, supone que Naver se haga con el 100% del capital de la compañía fundada en Barcelona, después de adquirir el 70,5% que aún no controlaba por unos 377 millones de euros. Con ello, el gigante digital consolida su presencia en el mercado europeo del comercio electrónico de segunda mano, mientras Wallapop gana músculo financiero y tecnológico para seguir creciendo.
Qué ha autorizado exactamente la CNMC
Según los registros del organismo que preside Cani Fernández, Naver notificó formalmente la operación a Competencia el 5 de enero y la autorización llegó el 14 de enero, dentro de la denominada primera fase de análisis. Este tipo de visto bueno implica que, a juicio del regulador, no se aprecian riesgos relevantes para la competencia en el mercado español.
En este procedimiento abreviado, la CNMC evalúa si la toma de control podría reducir de forma significativa la rivalidad entre plataformas o perjudicar a usuarios y empresas que operan en el canal digital. En este caso, el supervisor considera que la integración de Wallapop en el grupo Naver no altera de manera sustancial el equilibrio competitivo en el ámbito de la compraventa online de segunda mano.
La luz verde en primera fase también sugiere que no será necesario abrir una investigación más profunda, lo que habría alargado los plazos varios meses y podría haber introducido condiciones adicionales. Por ahora, el expediente se cierra sin remedios específicos, reforzando la idea de que el impacto de la operación se percibe como limitado en términos de concentración de poder de mercado.
Desde la perspectiva institucional, la decisión encaja en la dinámica de los últimos años, en la que España se consolida como un polo atractivo para la inversión tecnológica internacional, especialmente en proyectos digitales escalables que ya cuentan con una base sólida de usuarios y un modelo de negocio probado.

De socio relevante a dueño total: la estrategia de Naver
La entrada de Naver en el capital de Wallapop no es reciente: el grupo surcoreano ya poseía un 29,5% de la compañía tras invertir, entre 2021 y 2023, un total de 190 millones de euros. Aquellas inyecciones de capital permitieron apuntalar el crecimiento de la plataforma española en un momento de fuerte expansión del comercio C2C (consumidor a consumidor).
Tras esa primera etapa como accionista significativo, ambas partes consideraron que era el momento de dar un paso más y reforzar la relación. El objetivo: maximizar sinergias, coordinar la estrategia de producto y asegurar que la toma de decisiones clave se realiza de forma alineada con la hoja de ruta global de Naver en comercio digital.
La operación cerrada en agosto implica la compra del 70,5% restante por 604,5 millones de wones, equivalentes a unos 377 millones de euros al cambio. De esta forma, Naver pasa de socio minoritario a propietario único, con el control total de la gestión y la capacidad de integrar Wallapop en su red de servicios, datos y tecnología.
Para la compañía asiática, el movimiento encaja en una estrategia más amplia de crecimiento internacional y diversificación de negocios. En 2023 se hizo con la estadounidense Poshmark, una de las grandes plataformas C2C especializadas en moda, hogar y electrónica, reforzando así su presencia en Norteamérica. En Europa, acumula más de 500 millones de euros invertidos en una treintena de empresas y, desde 2017, cuenta con el antiguo Centro de Investigación Xerox en Grenoble (Francia) como activo clave en I+D.
Valoración de Wallapop: cifras, apoyos y críticas
Según la documentación comunicada por Naver, la transacción sitúa la valoración de Wallapop en torno a 600 millones de euros, con una valoración post-money próxima a los 650 millones. La multinacional subraya que el acuerdo ha recibido el respaldo de la «gran mayoría» de los accionistas, un punto relevante para cerrar el trato sin sobresaltos.
No obstante, no todo el mundo ha visto con los mismos ojos esta cifra. Algunos accionistas minoritarios han considerado que la valoración es baja si se compara con el potencial de crecimiento y con las cifras de negocio previstas para los próximos años. Estas voces críticas recuerdan que en la última ronda de financiación, a principios de 2024, Wallapop fue valorada en unos 806 millones de euros, operación en la que entró en el capital el Instituto de Crédito Oficial (ICO).
Para este grupo de inversores, el descenso en la valoración no se corresponde con la evolución operativa de la compañía, que ha ido ganando tracción en términos de ingresos y uso de la plataforma. Desde su punto de vista, la rebaja no estaría plenamente justificada por los fundamentales del negocio.
En el otro lado, fuentes cercanas a Naver han defendido que el precio pactado refleja de forma más ajustada el histórico de pérdidas acumuladas y los riesgos propios de un negocio intensivo en tecnología y marketing. Argumentan que, aunque Wallapop ha logrado escalar su base de usuarios y alcanzar la rentabilidad en España, el camino recorrido ha implicado fuertes desembolsos y un entorno competitivo muy exigente.
En cualquier caso, la discrepancia sobre la valoración no ha impedido que el acuerdo salga adelante con un nivel mayoritario de apoyo accionarial, lo que ha facilitado que la entrega del 100% del capital a Naver se haya completado sin bloqueos significativos.
Continuidad en Barcelona: marca, equipo y operaciones
Uno de los aspectos que más interés despierta en el ecosistema digital español es qué ocurrirá con el día a día de la compañía tras el cambio de control. Según han reiterado ambas partes, Wallapop mantendrá su sede en Barcelona y continuará funcionando como hasta ahora en el mercado local, con su propia marca y su estructura operativa.
La plataforma seguirá dirigida por Rob Cassedy, actual consejero delegado, quien continuará al frente de la gestión. Naver ha insistido en que la operación no implica un desmantelamiento del equipo, sino todo lo contrario: la intención es preservar la plantilla y aprovechar el conocimiento acumulado en estos años sobre el comportamiento del usuario en España.
Para el ecosistema emprendedor, este compromiso de mantener la marca y el talento en territorio español se interpreta como una buena señal. Evita el temor a que, tras la compra, las decisiones clave se trasladen de forma abrupta a otros países o que se diluya la identidad de un proyecto que ha sido uno de los referentes del «made in Spain» digital.
El encaje con Naver se centrará sobre todo en integrar tecnología, datos y capacidades de producto. Esto puede traducirse, con el tiempo, en mejoras en la experiencia de usuario, nuevas funcionalidades en la app, sistemas más avanzados de recomendación o herramientas de seguridad y pagos inspiradas en otros mercados donde el grupo asiático ya opera.
Al mismo tiempo, el respaldo de un accionista global abre la puerta a explorar nuevas geografías o consolidar presencia en mercados europeos donde la competencia entre plataformas de segunda mano es intensa, pero aún hay margen de crecimiento para propuestas con marca reconocida y un catálogo amplio de anuncios.
Un actor clave del mercado de segunda mano en España
Fundada en 2013, Wallapop se ha consolidado como una de las plataformas líderes de compraventa C2C en España. Según los datos ofrecidos por la empresa, conecta a unos 19 millones de usuarios, que en conjunto generan más de 100 millones de anuncios al año, un volumen que da una idea del peso que ha adquirido en el ecosistema digital.
En términos financieros, la compañía ha vivido una evolución notable. Tras años invirtiendo en crecimiento y captación de usuarios, Wallapop alcanzó la rentabilidad en España en 2024, un hito relevante en un sector donde muchas plataformas priorizan cuota de mercado por encima del beneficio inmediato.
Ese mismo ejercicio, la firma superó los 100 millones de euros de ingresos, apoyada en servicios como productos destacados, envíos integrados o acuerdos con terceros. Para 2025, las previsiones internas apuntan a máximos históricos tanto en facturación como en beneficios, lo que refuerza la idea de que la compañía entra en una fase de mayor madurez.
La combinación de una base de usuarios sólida, un modelo de negocio ya en positivo en su mercado principal y el respaldo financiero de un gigante tecnológico coloca a Wallapop en una posición privilegiada para seguir evolucionando. La clave estará en cómo equilibra la identidad local que la ha hecho popular con la integración en un grupo internacional con su propia hoja de ruta.
Con la aprobación de la CNMC, la toma de control de Wallapop por Naver queda encarrilada y configura un nuevo capítulo para una de las plataformas digitales más conocidas en España: un proyecto nacido en Barcelona que, tras consolidarse en el mercado de segunda mano, se integra ahora en la estrategia global de un grupo asiático con ambiciones en Europa, mientras promete mantener su marca, su equipo y su operación local como señas de identidad.
