La capital valenciana se ha convertido en un auténtico hervidero de talento y tecnología tras los últimos resultados presentados sobre el Valencia Digital Summit (VDS). Según el análisis detallado realizado por la consultora Ernst & Young, la edición celebrada en octubre de 2025 no solo cumplió las expectativas, sino que se salió del mapa al generar un impacto económico de 26 millones de euros en la región. Este dato supone un crecimiento considerable del 29% si lo comparamos con el ejercicio anterior, lo que deja claro que este evento ya no es una simple cita local, sino un motor financiero de primer orden para el territorio nacional.
Durante la presentación de estos resultados en el foro empresarial sobre liderazgo y talento, las autoridades destacaron que la ciudad atraviesa un momento dulce. Con una estrategia municipal que ha permitido movilizar decenas de millones en proyectos de vanguardia, Valencia ha logrado asentar un ecosistema con más de 1.700 empresas tecnológicas activas. Lo cierto es que la colaboración entre instituciones y empresas privadas ha funcionado a las mil maravillas, consiguiendo que cada euro invertido se multiplique y genere un retorno que beneficia directamente al empleo cualificado y a la proyección exterior de la marca España.
Un retorno de inversión que multiplica por catorce cada euro
Si nos ponemos a mirar la letra pequeña del informe de EY, los números son para quedarse con la boca abierta. El impacto total se desglosa en diversas capas, destacando los casi 20 millones de impacto indirecto y una contribución al Producto Interior Bruto que supera los 11,6 millones de euros. Pero quizás lo más llamativo sea que el retorno de la inversión se ha multiplicado por 14, una cifra que demuestra la eficiencia de este tipo de encuentros internacionales. Además, se calcula que cada asistente ha dejado una huella económica de más de 2.000 euros, lo que dinamiza sectores como la hostelería, el transporte y los servicios profesionales.
En cuanto al mercado laboral, la celebración del summit no se queda en una anécdota de un par de días. El evento ha contribuido a sostener el equivalente a más de 2.200 empleos mensuales a tiempo completo, lo que supone un espaldarazo para la estabilidad del sector tecnológico. Esta capacidad de tracción es lo que ha llevado a las administraciones a considerar que el modelo valenciano es ahora mismo el polo de referencia para el nuevo ciclo de innovación en el sur de Europa, atrayendo proyectos que antes se iban a otras capitales europeas.
Más apoyo a las startups y mayor músculo inversor

El crecimiento no es solo cuestión de dinero contante y sonante, sino también de la comunidad que se crea alrededor. En la última edición, el número de startups participantes pegó un estirón del 20%, llegando a las 3.000 empresas emergentes. Lo más jugoso para estos emprendedores es la previsión de financiación: se espera que las conexiones hechas durante el certamen ayuden a levantar más de 560 millones de euros en rondas de inversión. De hecho, ya hay unos 50 millones que están vinculados directamente a acuerdos que se empezaron a cocinar durante los días del evento, lo que confirma que el networking en estas citas va muy en serio.
Por la parte de los que mueven el capital, la presencia de inversores también ha ido a más. Hemos pasado de 700 a más de 800 gestores de fondos, con activos bajo su mando que suman la friolera de 300.000 millones de euros. Este incremento en la calidad de los inversores internacionales pone a las empresas españolas en el escaparate global, facilitando que proyectos nacidos aquí puedan escalar con mayor rapidez y competir de tú a tú en mercados extranjeros sin tener que hacer las maletas de forma definitiva.
Reconocimiento estatal y la mirada puesta en la Ciudad de las Artes
Un punto de inflexión fundamental ha sido la declaración del Valencia Digital Summit como Acontecimiento de Excepcional Interés Público por parte del Gobierno. Esta distinción, que no se le da a cualquiera, permitirá que las empresas que patrocinen el evento disfruten de importantes incentivos y beneficios fiscales hasta finales de 2028. Es una jugada maestra para atraer a grandes corporaciones que quieran vincular su nombre a la innovación tecnológica mientras optimizan su carga impositiva, asegurando así que el evento tenga cuerda para rato y pueda seguir creciendo de forma sostenible.
De cara a lo que viene, la organización ya está trabajando a destajo para la edición de 2026, que volverá a tomar la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Las expectativas están por las nubes, ya que se espera superar los 12.000 asistentes de más de 120 nacionalidades distintas. Se entregarán premios honoríficos a figuras clave del desarrollo tecnológico y se seguirá profundizando en la conexión entre talento joven y grandes capitales, consolidando a Valencia como ese hub tecnológico que no para de ganar posiciones en el ranking europeo de ciudades innovadoras.
La consolidación de este encuentro como un pilar estratégico garantiza que la inversión privada y el apoyo institucional sigan remando en la misma dirección para fortalecer el tejido empresarial. Con un impacto económico que no deja de batir récords y un reconocimiento oficial que blinda su futuro, el certamen se posiciona como la herramienta perfecta para proyectar la capacidad tecnológica de España hacia el resto del mundo. El dinamismo que se respira en el ecosistema emprendedor apunta a que las próximas ediciones seguirán transformando la economía local en un modelo basado en el conocimiento y la innovación de alto valor añadido.
