El despliegue de centros de datos de Amazon Web Services en Aragón toma forma

  • Amazon Web Services impulsa una red de centros de datos en Aragón, con enclaves clave en Huesca, Walqa, Plhus y Villanueva de Gállego.
  • Los proyectos combinan una fuerte inversión y un elevado consumo energético con un número moderado de empleos directos.
  • Los informes ambientales exigen a AWS reducir emisiones, gestionar el amianto detectado en los suelos y garantizar el suministro de agua.
  • Las instalaciones incorporan plantas fotovoltaicas y sistemas de respaldo para asegurar el suministro eléctrico 24/7 durante todo el año.

Aragón se está consolidando como uno de los grandes nodos de infraestructuras digitales en Europa gracias al despliegue de centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en distintos puntos de la comunidad. Huesca, el Parque Tecnológico Walqa, la plataforma logística Plhus y la localidad zaragozana de Villanueva de Gállego concentran buena parte de este movimiento inversor, que está transformando el mapa tecnológico de la región.

Mientras continúan las obras de urbanización y los trámites ambientales, la magnitud de los proyectos de AWS en suelo aragonés empieza a conocerse con mayor detalle: grandes extensiones de terreno, un consumo energético muy elevado, exigentes condiciones ambientales y un volumen de empleo directo relativamente limitado para el tamaño de las instalaciones. Todo ello sitúa en el centro del debate el papel de Aragón como polo de atracción de la economía digital y las implicaciones que conlleva.

centros de datos de Amazon Web Services en Aragon

Avance de las obras en Huesca y Walqa

En el entorno de Huesca, representantes del Partido Popular han visitado recientemente los terrenos donde se levantará uno de los nuevos centros de datos de AWS, en una zona en la que ya se están ejecutando movimientos de tierras y trabajos de urbanización. Estas actuaciones se enmarcan en un Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA) impulsado por el Gobierno autonómico para facilitar la construcción de los edificios y acelerar los plazos administrativos.

Uno de los complejos se ubicará en unas 69 hectáreas junto al Parque Tecnológico Walqa, mientras que otro se situará en 47 hectáreas en la plataforma logística Plhus, muy próxima al primer centro de datos de AWS que ya lleva años en funcionamiento en esta área. Con estas nuevas instalaciones, Huesca refuerza su papel como enclave clave dentro de la red de data centers que la compañía está desplegando en Aragón.

El presidente provincial del PP, Gerardo Oliván, ha subrayado la relevancia de las inversiones que están llegando a Huesca y al conjunto de Aragón, destacando que la comunidad es observada con atención desde el resto de España y desde diferentes países europeos por su capacidad para captar proyectos de este tipo. Desde su punto de vista, las decisiones tomadas por el Gobierno autonómico en los últimos años han sido determinantes para generar este efecto tractor.

En este contexto, se ha puesto sobre la mesa la cifra global de inversión anunciada para Aragón, que ronda los 90.000 millones de euros en un periodo aproximado de dos años y medio. Según Oliván, este volumen equivaldría aproximadamente a diez veces el presupuesto anual del Gobierno de Aragón, lo que da una idea del peso que están adquiriendo estas iniciativas en la estrategia económica de la comunidad.

De esa cantidad global, se calcula que alrededor de un tercio estaría vinculada a los proyectos de AWS, que contemplan la puesta en marcha de 11 centros de datos repartidos por distintos municipios. Dos de estas instalaciones adicionales se ubicarán en el entorno de Huesca y se sumarán al data center ya operativo en Plhus, reforzando el clúster tecnológico que se ha ido configurando en la zona.

Huesca como epicentro tecnológico y el impacto en Walqa

Para los responsables políticos locales, la llegada de nuevos centros de datos supone un síntoma de la apuesta del Gobierno de Aragón por atraer inversión, vertebrar el territorio y generar oportunidades vinculadas a la economía del conocimiento. En este escenario, se insiste en que Huesca se está situando en el “epicentro” de una transformación tecnológica que puede influir en el tejido productivo regional a medio y largo plazo.

La alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, ha detallado que se están ejecutando infraestructuras básicas para garantizar el funcionamiento de los centros de datos, desde nuevas acometidas de agua hasta refuerzos en las instalaciones eléctricas. Uno de los objetivos es asegurar que el suministro de energía resulte suficiente y estable, aprovechando que el Parque Tecnológico Walqa ya contaba con una preparación destacada en este ámbito.

Orduna incide en que la disponibilidad de red eléctrica robusta y recursos hídricos adecuados constituye uno de los atractivos para que más empresas tecnológicas se interesen por asentarse en Walqa. Se busca que quienes apuesten por desarrollar su actividad profesional en este entorno, o levantar nuevos edificios, no se encuentren con problemas de capacidad en la red ni con limitaciones en el acceso al agua.

Las inversiones acumuladas en los últimos años en Walqa han tenido un efecto visible: según los datos facilitados, se ha triplicado el número de compañías y de trabajadores instalados en el parque tecnológico. Actualmente operan allí 89 empresas con 902 empleados, a los que habría que añadir alrededor de 300 personas que trabajan directamente en los centros de datos de Amazon Web Services ya implantados en la zona.

Este crecimiento ha reforzado la imagen de Walqa como hub tecnológico especializado en servicios digitales y cloud, aunque el impacto de los data centers despierta también interrogantes sobre la calidad del empleo, el uso de recursos naturales y la integración de estas infraestructuras en el entorno urbano y ambiental de Huesca.

Condicionantes ambientales y consumo de recursos

La expansión de AWS en Aragón no está exenta de exigencias ambientales. La tramitación de los distintos proyectos en curso en la comunidad ha permitido conocer con más detalle las cifras de consumo y las condiciones impuestas por los organismos competentes. Un ejemplo significativo es la segunda gran granja de servidores que la compañía proyecta en el polígono de Walqa, cuyo informe de impacto ambiental acaba de recibir luz verde, aunque con restricciones importantes.

En este caso, el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) ha emitido una declaración de impacto ambiental favorable pero condicionada. Se trata del segundo centro de datos de AWS en Walqa, integrado en un paquete de cinco nuevas instalaciones dentro de la fase de expansión en Aragón. La parcela prevista se sitúa a unos 400 metros del primer data center, al otro lado de la autovía A-23, y ocupa una superficie aproximada de 57 hectáreas.

El diseño contempla la construcción de cinco edificios de centros de datos y dos inmuebles destinados a archivos de datos, además de dos subestaciones eléctricas para alimentar el complejo y una planta fotovoltaica de autoconsumo de 4,80 MW, equipada con algo más de 8.100 paneles solares. Pese a esta apuesta por la generación renovable in situ, el consumo total de energía previsto sigue siendo muy elevado.

Según la documentación presentada, el centro creará alrededor de 150 puestos de trabajo directos, distribuidos en tres turnos para mantener la actividad las 24 horas del día durante todo el año. Esta cifra choca con el enorme volumen de demanda eléctrica estimada: se prevé un consumo de unos 2.270.600 MWh, lo que equivaldría aproximadamente al 23% del consumo eléctrico total de Aragón en 2024, un porcentaje que da una idea del peso específico de la instalación en el sistema regional.

La compañía mantiene el compromiso de utilizar energía 100% renovable en 2030 para su operación en la zona, pero aun así el proyecto incluye un importante sistema de respaldo basado en 131 generadores diésel, con una potencia conjunta de unos 342 MW. Estas unidades de emergencia son habituales en grandes centros de datos para garantizar la continuidad del servicio ante posibles incidencias en la red eléctrica.

Limitaciones de emisiones, amianto y calidad del aire

Precisamente el uso intensivo de generadores diésel ha encendido las alarmas de organizaciones ecologistas y administraciones, que han advertido del riesgo de superar los límites legales de contaminación por dióxido de nitrógeno (NO₂). A raíz de sus alegaciones, el Inaga ha obligado a AWS a recortar de 72 a 35 horas semanales el funcionamiento previsto para estos equipos, con el fin de minimizar las emisiones.

En un escenario de emergencia, el consumo de gasóleo podría alcanzar unas 2.840 toneladas anuales, equivalentes a alrededor de 3.380 metros cúbicos de combustible. Para supervisar el impacto real de estas emisiones, la resolución exige instalar una red de vigilancia de la calidad del aire, con al menos dos estaciones de medición de NO₂ antes de que el centro entre en servicio y durante los tres primeros años de actividad.

Sobre la base de los datos que proporcionen esas estaciones, se deberá realizar una modelización de la dispersión de contaminantes en el entorno. Si los resultados superan los valores límite normativos, la compañía estará obligada a presentar un plan corrector. En caso de que se detecte una degradación significativa de la calidad del aire atribuible a los generadores, la autorización contempla la posibilidad de suspender su funcionamiento, lo que añadiría presión para reducir aún más el uso de estos equipos.

Los estudios previos realizados por la propia empresa también han destapado otro problema inesperado en los suelos de la parcela: la presencia de concentraciones elevadas de amianto en siete de las 30 muestras analizadas. Esta circunstancia ha llevado al Inaga a exigir a AWS la descontaminación completa de la zona afectada, con la retirada total de este material antes del inicio de las obras de construcción.

El saneamiento del terreno deberá garantizar que no quedarán restos de amianto que puedan suponer un riesgo para la salud de los trabajadores o del entorno. Sólo una vez certificada esta limpieza será posible avanzar con la fase de edificación de los centros de datos y el resto de infraestructuras anexas previstas en el proyecto.

Agua, refrigeración y condiciones de la Confederación Hidrográfica

Otro de los aspectos más sensibles en este tipo de infraestructuras es el suministro de agua necesario para el sistema de refrigeración de los servidores. En el caso del nuevo centro de datos en Walqa, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha recordado que AWS aún no tiene garantizado el volumen total de recursos hídricos que requiere para el funcionamiento completo de la instalación.

La documentación presentada por la compañía cifra el consumo anual en alrededor de 152.892 metros cúbicos de agua, de los que aproximadamente un 95% se destinaría a refrigeración y procedería de la red municipal de Huesca. El resto se emplearía para usos sanitarios, sistemas contra incendios y otras necesidades auxiliares derivadas de la actividad de los centros de datos.

Para complementar este aporte, el proyecto contempla la captación de unos 94.157 m³ anuales de agua de lluvia, que se almacenarían en reservorios propios dentro de la parcela. Esta solución permitiría reducir parcialmente la dependencia de la red pública, aunque no sustituye la necesidad de contar con una concesión suficiente de recursos superficiales.

En diciembre, la CHE respondió a una solicitud del Ayuntamiento de Huesca para captar aguas superficiales desde el Canal del Cinca con destino al abastecimiento de estas instalaciones. El organismo de cuenca emitió un visto bueno condicionado al cumplimiento de seis requisitos particulares y 17 condiciones generales, que no se detallan en la resolución ambiental del Inaga pero que marcarán los márgenes de uso del recurso hídrico.

Hasta que no quede plenamente formalizado el marco de concesiones y usos, persisten interrogantes sobre la disponibilidad hídrica a largo plazo para la totalidad de la capacidad prevista del centro de datos. Este elemento se suma a los debates más amplios sobre la sostenibilidad de los grandes data centers en zonas donde el agua es un recurso cada vez más vigilado.

Expansión de AWS en Villanueva de Gállego

Más allá de Huesca y Walqa, Amazon Web Services está impulsando otro conjunto relevante de centros de datos en Villanueva de Gállego, dentro de un proyecto más amplio que también afecta a El Burgo de Ebro. La reciente publicación en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) de la documentación ambiental del Inaga ha permitido conocer con mayor precisión las características de esta expansión.

En Villanueva de Gállego se proyectan seis centros de datos adicionales que, una vez entren en funcionamiento, generarán en torno a 180 empleos directos. La información facilitada por la multinacional tecnológica indica que estos puestos se distribuirán en unos 30 trabajadores por edificio, organizados en turnos que cubren 24 horas al día durante los 365 días del año, lo habitual en infraestructuras que requieren operación continua.

El informe ambiental establece que AWS dispone de un plazo de cuatro años para poner en marcha estos centros. Si la compañía no cumple ese horizonte temporal, decaería la validez del pronunciamiento favorable del Inaga, lo que obligaría a reiniciar la tramitación o a replantear aspectos clave del proyecto. Este límite temporal busca evitar que queden autorizaciones sin ejecutar durante periodos prolongados.

Al igual que en el resto de instalaciones de la compañía en Aragón, la actividad principal de estos edificios será el almacenamiento y procesamiento de datos para prestar servicios de computación en la nube. El despliegue en Villanueva de Gállego se suma así a la red regional de infraestructuras que AWS está tejiendo para dar soporte a clientes empresariales y administraciones públicas en España y en otros mercados europeos.

La parcelación del proyecto en varios edificios independientes permite escalar la capacidad de forma gradual y adaptar las inversiones al crecimiento de la demanda, pero también multiplica el número de elementos auxiliares que deben gestionarse desde el punto de vista ambiental y urbanístico, como subestaciones, instalaciones de emergencia o zonas de servicio.

Dimensión del proyecto en Villanueva y diseño de las instalaciones

La documentación del Inaga detalla que la actuación en Villanueva de Gállego abarcará una superficie cercana a los 700.000 metros cuadrados, una extensión que se ha comparado con casi un centenar de campos de fútbol del tamaño de La Romareda. De ese total, unos 175.000 metros cuadrados quedarán efectivamente ocupados por la instalación, entre edificaciones y áreas pavimentadas.

La mayor parte de este espacio construible, aproximadamente 157.015 metros cuadrados, se destinará a los edificios principales: seis inmuebles de una planta destinados al almacenamiento de datos, dos edificios para archivos de datos, un edificio de control, otro de administración, una nave de almacenamiento logístico y una garita de seguridad en el acceso a la parcela.

Además, el complejo incluirá generadores de reserva, una subestación eléctrica propia y una planta de tratamiento de agua, junto con dos grandes reservorios y un área de bombeo asociada al sistema de protección contra incendios. En conjunto, estas infraestructuras de apoyo resultan esenciales para asegurar el nivel de disponibilidad y redundancia exigido a este tipo de centros.

El proyecto también prevé que unos 15.700 metros cuadrados se pavimenten para crear viales internos, accesos y aceras que faciliten la circulación de vehículos y personal de mantenimiento. Esta red de comunicaciones internas es clave para la logística diaria del recinto, desde el transporte de equipos hasta la gestión de repuestos y material técnico.

El diseño de los edificios y de las instalaciones auxiliares se ha orientado a minimizar el riesgo de interrupciones de servicio, una prioridad absoluta en los data centers de gran escala, donde cualquier parada imprevista puede traducirse en afectaciones a clientes en múltiples países y sectores económicos.

Energía fotovoltaica y sistemas de respaldo en Villanueva

Para reducir parcialmente la huella de carbono y el coste energético, AWS tiene previsto instalar en Villanueva de Gállego una planta fotovoltaica de autoconsumo que se situará sobre la superficie de los reservorios de agua. Esta instalación contará con una potencia aproximada de 9.500 kW, generada por cerca de 19.700 módulos fotovoltaicos con una potencia nominal individual en torno a los 590 Wp.

La ubicación de los paneles sobre los reservorios permite aprovechar espacios que de otro modo quedarían infrautilizados y, al mismo tiempo, puede contribuir a reducir la evaporación del agua almacenada gracias a la sombra proyectada, un efecto que se valora en contextos de creciente preocupación por la gestión hídrica.

Junto a la generación renovable, la planificación de AWS para estos centros en Villanueva incorpora un sistema de alimentación ininterrumpida (SAI) basado en una doble capa de baterías y generadores de energía. Los racks de servidores incluirán baterías de litio, mientras que los cuadros eléctricos contarán con baterías de plomo-ácido específicas para emergencias y para absorber picos de consumo o incidencias puntuales.

Este sistema está diseñado para mantener la alimentación eléctrica de la instalación en caso de un corte súbito del suministro procedente de la red general, dando tiempo a que entren en funcionamiento los grupos electrógenos de reserva y evitando caídas bruscas en los servicios digitales que se prestan desde estos centros de datos.

Cada edificio dispondrá también de salas dedicadas al almacenamiento de baterías de repuesto para los racks, con el objetivo de facilitar un acceso rápido y seguro al material necesario en caso de sustitución. Esta organización interna pretende reducir los tiempos de respuesta ante incidencias y reforzar la seguridad operativa de la infraestructura.

En conjunto, el despliegue de centros de datos de Amazon Web Services en Aragón refleja una apuesta decidida por convertir la comunidad en un polo de servicios en la nube, con proyectos de gran escala en Huesca, Walqa, Plhus y Villanueva de Gállego. Las fuertes inversiones y la creación de empleo especializado conviven con los retos derivados del consumo energético, las necesidades de agua y las exigencias ambientales, que están obligando a introducir medidas de control, generación renovable y mitigación de impactos para equilibrar el peso de estas infraestructuras en el territorio.

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