La digitalización de la economía y el despegue de la inteligencia artificial generativa están impulsando una demanda sin precedentes de centros de datos. Se estima que el sector requerirá una inversión global de 6,7 billones de dólares hasta 2030, según coinciden varios informes de consultoras y gestoras de activos. Este crecimiento, que ronda el 22% anual, está transformando el panorama energético y urbanístico de los países que aspiran a convertirse en hubs digitales.
En España, la fiebre por los centros de datos no encuentra techo. La capacidad instalada podría alcanzar los 4,14 gigavatios (GW) de carga informática en 2030, según Bank of America, lo que supondría un consumo eléctrico de 21 teravatios-hora (TWh) al final de la década. A nivel europeo, se esperan 44,2 GW y 228 TWh, cerca del 10% de la demanda total de electricidad del continente. Reino Unido, Francia, Alemania y España concentrarán el 60% de esa capacidad.
Inversiones millonarias y capacidad en crecimiento

La asociación SpainDC, que agrupa a los principales operadores, estima que el sector podría movilizar 66.900 millones de euros hasta 2030 y generar más de 16.000 empleos. Sin embargo, el acceso a la red eléctrica se mantiene como el principal cuello de botella. En Dublín, por ejemplo, los centros de datos ya consumen el 22% de la electricidad del país, más que todos los hogares urbanos juntos, lo que ha llevado a buscar alternativas en el sur de Europa, donde España se presenta como una opción atractiva por su disponibilidad energética relativa.
Entre los proyectos más destacados figura el campus de Microsoft en Zaragoza, y el desarrollo ‘MAD01’ de Ferrovial en Alcobendas, que prevé 1.000 millones y 60 MW de capacidad. La socimi Merlin Properties se ha convertido en un actor clave: cuenta con 44 MW operativos en Madrid, Barcelona y País Vasco, y prevé alcanzar 112 MW en el segundo trimestre de 2027, con rentas anualizadas cercanas a los 167 millones de euros. Sus acciones se han revalorizado un 23% en 2026, impulsadas por la fiebre inversora en inteligencia artificial.
Merlin Properties, entre el optimismo y la cautela
El éxito de Merlin ha beneficiado a sus principales accionistas, Banco Santander y Manuel Lao, que han visto revalorizarse sus participaciones en más de 500 millones de euros. No obstante, los analistas de Jefferies han rebajado su recomendación sobre la socimi a ‘mantener’, alertando de que el 85% de sus 180 MW prealquilados corresponden a operadores de ‘neo-cloud’, un segmento con una probabilidad de impago estimada del 42%. La firma estadounidense recortó su precio objetivo de 17 a 16 euros por acción, lo que generó dudas sobre la sostenibilidad de la subida.
Pese a la cautela, Merlin sigue adelante con su plan de expansión. La Fase II del proyecto, con 254 MW, avanza según lo previsto, y la compañía ha anunciado nuevos desarrollos en Aragón, sumándose a la tendencia de despliegue de centros de datos en Aragón. La inversión total comprometida asciende a 3.370 millones de euros, de los que ya se han ejecutado 723 millones. La compañía estima que, una vez alcanzado el volumen previsto, los centros de datos superarán en aportación a los negocios de logística y centros comerciales.
Retos energéticos y regulatorios
El crecimiento del sector no está exento de controversias. El Real Decreto-ley 7/2026, que obliga a los centros de datos a generar energía renovable adicional equivalente a su consumo y permite suspender el acceso a la red a quienes incumplan criterios de eficiencia, ha sido criticado por SpainDC. La asociación considera que introduce una discrecionalidad incompatible con la confianza inversora y defiende que la regulación debe ser proporcionada y homogénea con Europa. Por su parte, Bank of America señala que el acceso a las redes de suministro eléctrico es el principal condicionante que limita el ritmo de desarrollo.
El lobby del sector es intenso. La industria digital gasta 151 millones de euros anuales en Bruselas, con 890 lobistas a tiempo completo. En España, SpainDC ha organizado más de 150 eventos en tres años y su directora ejecutiva, Begoña Villacís, intervino en el Parlamento Europeo para defender la esencialidad de estas infraestructuras. La asociación presentó un barómetro que otorga al sector una nota de 8,7 sobre 10, aunque reconoce que solo un 11,4% de los encuestados afirma conocerlos bastante, lo que revela una paradoja entre la alta valoración y el desconocimiento generalizado.
La combinación de inversiones multimillonarias, retos energéticos y una regulación en desarrollo dibuja un panorama complejo para los centros de datos en España. Mientras las grandes tecnológicas y las socimis aceleran sus planes, la necesidad de garantizar un suministro eléctrico estable y una normativa clara se perfila como la clave para que el país no pierda el tren de la digitalización. El sector, que ya mueve cifras comparables a las de infraestructuras tradicionales, seguirá siendo protagonista en los próximos años, con oportunidades y desafíos a partes iguales.