Corea del Sur impone una multa histórica a Coupang tras una filtración de datos sin precedentes

  • La sanción asciende a unos 385 millones de euros, convirtiéndose en la más alta en la historia del país asiático por este motivo.
  • La brecha de seguridad afectó a más de 37 millones de personas, lo que supone casi dos tercios de la población total de Corea del Sur.
  • El organismo regulador señala fallos básicos de gestión y negligencia interna como causas principales del incidente, descartando un ataque sofisticado.
  • Coupang ya ha puesto en marcha un plan de compensación millonario que incluye bonos de compra para los usuarios damnificados.

Sanción económica a la plataforma Coupang

El panorama del comercio electrónico a nivel global ha recibido un auténtico aviso a navegantes con la reciente resolución de las autoridades coreanas. Lo que en principio parecía un problema técnico aislado ha terminado escalando hasta convertirse en un escándalo de proporciones mayúsculas que pone en entredicho cómo las grandes plataformas gestionan la información que les confiamos cada vez que hacemos un clic para comprar algo.

La noticia ha saltado tras conocerse que la Comisión de Protección de Información Personal de Corea del Sur (PIPC) ha decidido tirar de firmeza y aplicar una sanción que no tiene precedentes en el país. El gigante Coupang, que viene a ser el equivalente a Amazon en el territorio surcoreano, tendrá que hacer frente a una multa que ronda los 385 millones de euros por no haber protegido adecuadamente los datos privados de millones de sus clientes, una cifra que asusta y que marca un antes y un después en la regulación tecnológica asiática.

Un fallo de seguridad que no fue precisamente sofisticado

A diferencia de lo que solemos ver en las películas, donde hackers con habilidades increíbles burlan sistemas complejos, lo ocurrido en Coupang ha sido mucho más mundano y, por ello, más preocupante. Las investigaciones han revelado que la causa raíz fue una gestión negligente de las claves de autenticación y controles de acceso que eran, a todas luces, insuficientes para una empresa de tal calibre. No hubo un ciberataque de última generación, sino un descuido en las barreras más básicas que permitieron que la información fluyera hacia donde no debía.

La magnitud del desastre es difícil de digerir: se estima que los datos de unos 37,5 millones de personas quedaron expuestos. Si tenemos en cuenta que la población de Corea del Sur es de unos 52 millones, estamos hablando de que dos de cada tres ciudadanos se han visto afectados de una forma u otra. Entre la información que anduvo dando vueltas por ahí se encuentran nombres, números de contacto e historiales de pedidos, lo que deja a los usuarios en una posición de vulnerabilidad bastante fastidiada frente a posibles estafas futuras.

Desglose de la sanción y prácticas bajo lupa

La PIPC no se ha limitado a poner una cifra al azar, sino que ha desgranado la multa en varios bloques según la gravedad de las infracciones. La mayor parte de la cuantía, unos 241 millones de euros, corresponde directamente a la filtración masiva de información personal. Sin embargo, la autoridad también ha castigado con otros 114 millones de euros la recopilación de datos sobre la actividad online de 11 millones de usuarios sin que estos hubieran dado su consentimiento previo, algo que en Europa nos suena mucho debido a nuestras propias normativas.

Seguridad de datos en el comercio electrónico

Además, se ha descubierto que una de las filiales logísticas de la compañía mantenía una especie de lista negra de empleados, lo que ha sumado un extra de presión legal sobre el grupo. Este comportamiento, sumado a que la empresa tardó más de la cuenta en detectar y comunicar la brecha real —pasando de una estimación inicial de apenas 4.500 cuentas a los millones definitivos—, ha provocado que los reguladores pierdan la paciencia y apliquen el máximo rigor posible.

La comparativa con el marco europeo del RGPD

Para quienes seguimos estas noticias desde España o el resto de Europa, este caso nos resulta familiar por la similitud con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Aunque cada región tiene sus leyes, Corea del Sur está demostrando que se ha puesto las pilas y que su capacidad de sanción es equiparable a la de la Unión Europea. El hecho de que la multa se base en un porcentaje de los ingresos locales de la plataforma es una estrategia que ya hemos visto aplicar aquí a empresas como Meta o Google.

Lo que queda claro es que la protección de datos ya no es una opción o un trámite administrativo que se puede dejar para luego. Para cualquier marketplace que opere a gran escala, la inversión en ciberseguridad debe ser una prioridad absoluta de gobernanza. Si un empleado puede acceder a millones de cuentas sin que salten las alarmas, es que algo huele a chamusquina en la estructura interna de la compañía, y eso es precisamente lo que los reguladores de todo el mundo están empezando a castigar con más dureza.

Compensaciones y el futuro de la plataforma

A pesar de que Coupang ha anunciado que estudiará recurrir la sentencia, la empresa ya había movido ficha anteriormente para intentar calmar las aguas. A finales de 2025, se puso sobre la mesa un plan de compensación multimillonario que incluía la entrega de bonos de compra de unos 34 euros a los usuarios afectados. Aunque es un gesto que se agradece, para muchos es insuficiente comparado con el riesgo que supone que sus datos personales anden circulando por servidores desconocidos.

Este incidente ha provocado incluso cambios en la cúpula directiva, con dimisiones que intentan salvar la reputación de una marca que es vital para la economía coreana. No obstante, el daño ya está hecho y la confianza del consumidor se ha visto seriamente tocada. A partir de ahora, la vigilancia sobre este tipo de gigantes será mucho más estrecha y constante, ya que se ha demostrado que el crecimiento acelerado no siempre va de la mano de un aumento proporcional en las medidas de seguridad.

La resolución de este conflicto marca un hito en la industria tecnológica y deja una lección muy clarita para todas las empresas que manejan grandes volúmenes de información privada. La combinación de una multa administrativa récord y los costes de compensar directamente a los afectados supone un golpe financiero de dimensiones épicas que obligará a replantear las estrategias de compliance a nivel internacional. Veremos si este escarmiento sirve para que, de una vez por todas, la privacidad de los usuarios deje de ser el patito feo de los presupuestos corporativos y pase a ser el pilar fundamental que debería haber sido desde el primer día.


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