Clúster: Estrategias de asociación para hacer crecer tu empresa

En el mundo actual económico, y cada vez con más frecuencia, las empresas tienden a agruparse y crear grupos, cúmulos y/o asociaciones con otras empresas o instituciones. Usualmente, debido a la naturaleza estratégica que tienen estas prácticas, las empresas pertenecen o desarrollan su actividad en un mismo campo directa o indirectamente, o una misma zona geográfica. A este fenómeno se le apoda clúster empresarial.

Un clúster existe y se hace para que las empresas puedan cooperar en desarrollar, producir o ofrecer servicios que de forma individual no podrían. En otras ocasiones, persiguen un beneficio económico, o el acceso a bases de datos, etc. Dependiendo del tipo de empresa que sea, la razón de la alianza será diferente. Además, pueden incluir en sus filas universidades, centros de investigación y fundaciones que les permitan innovar a la par que financiar los mismos centros. De todo esto vamos a hablar hoy, los clústeres como estrategia en el mundo empresarial.

¿Qué objetivos y beneficios se consiguen en los clústeres?

Los clústeres tienen como principal la capacidad de afectar a la competencia. Su creación, que no siempre es una garantía de éxito (al contrario de lo que ha menudo se cree), tiene como principal efecto la mejora de sus servicios, por la cobertura y estabilidad que ofrece la cooperación entre empresas.

Nos encontramos con un aumento de la productividad entre los principales beneficios. Luego, una innovación más constante y estimulación de las empresas dentro de un campo. A su vez, comportamientos que podrían ser oportunistas son más reducidos, y se aumenta la presión de coordinación dentro de las empresas.

Tipos de clústeres empresariales

Cada empresa, cada sector, cada zona, siempre engloban diferentes objetivos o formas de hacer. Cómo hemos visto previamente, los clústeres nacen de la necesidad de colaborar con otras empresas cercanas para lograr mejores resultados. Dependiendo el tipo de cercanía o disposición, nos encontramos con diferentes clústeres que serían los siguientes.

Clústeres regionales

En estos casos, las empresas cooperan entre sí, debido a la cercanía que mantienen. No es imprescindible que pertenezcan a un mismo sector. Por ejemplo, podemos encontrar empresas que colaboran con instituciones, ayuntamientos, entidades financieras, en las que por su cercanía, pueden mantener una alianza que a ambas les beneficia. A partir de aquí, pueden llevar a cabo algún proyecto común, o disponer de los servicios que la otra u otras empresas ofrecen.

Clústeres Sectoriales

Empresas que pertenecen a un mismo sector y deciden asociarse para colaborar entre sí en el mercado al que se dedican. Por ejemplo, empresas de software que colaboran con otras en el desarrollo de la robótica.

Los clústeres sectoriales abarcan un abanico de posibilidades más amplio y afín al terreno que se dedican las empresas, al estar relacionadas entre ellas su actividad. En este grupo pues, encontramos dos grandes tipos que podríamos diferenciar según el nivel o eslabón de la cadena que ocupan:

  • Clúster integrado verticalmente: En estos las industrias se enlazan según el nivel que ocupen en la cadena de suministros. Por ejemplo, podríamos encontrar una papelera que produce papel a partir del reciclaje de éste o de árboles, que coopera como proveedora con una editorial, dónde esta a su vez reparte a determinadas firmas o tiendas sus libros. Podríamos encontrar de más complejas con la industria del automóvil, desde cooperaciones para desarrollo y mejoras tecnológicas, ventas de coches, proveedores de materias primas, etc.
  • Clúster integrado horizontalmente: Industrias que comparten un mismo tipo de clientes, productos o servicios, materias primas similares, etc. Lo que en algunos sitios lo llaman a veces, “repartir el pastel”.

Los clústeres sectoriales, a parte de como están integrados, se dividen según el tipo de relación que mantienen entre ellos. Cómo hemos explicado, los intereses pueden variar dependiendo de la situación particular en el que las empresas se encuentren.

Clúster tecnológico

El conocimiento es poder, y el sector tecnológico es el que más potencial saca de esto. Normalmente trabajan con universidades y centros de investigación, dónde su financiación hacen lograr que funcionen, y a cambio les proveen de nuevas mejoras e innovaciones para que sus productos continúen evolucionando.

Clúster de cadena de valor

¿Habéis escuchado lo de productos de proximidad? Entonces podéis haceros una idea. Se tratan de industrias que por su proximidad les sale rentable comprar y vender sus productos o servicios, además de la cercanía de los potenciales clientes.

Clúster industrial

Es el tipo destinado a mejorar la competencia que las empresas puedan tener. Intentando beneficiarse de las simbiosis empresariales que pueden surgir, tales como abaratar costos, asegurarse ventas, mejora de la producción, etc. Es el más común, y de los que más campo pueden abarcar. Pueden hacerse entre empresas, instituciones, organizaciones y los encontramos en casi todos los sectores. Minería y petróleo, automoción, industria textil, agricultura, logística, y cualquiera dónde una empresa necesite de otra para funcionar.

Clúster de “endowment factorial”

Estas agrupaciones están enfocadas a la existencia de ventajas comparativas. Pueden estar relacionadas a elementos geográficos determinados de una zona. Por ejemplo, la industria del salmón en Chile.

Clúster know how histórico

Existen empresas que se dedican a actividades tradicionales de hace muchos años donde las formas de hacer y desarrollarse son muy específicas. En algunos casos, se tratan de industrias de hace siglos, como ciertas artesanías. Dada su excepcionalidad, suele hacerse imprescindible crear clústeres para optimizar y asegurar su posición.

Ejemplos de clústeres famosos

  • Sillicon Valley: En los años 90, empresas de éxito en el mundo de la tecnología surgieron en este lugar de California. Esto condujo a que todo aquél que quisiera abrir una empresa, escogiera este lugar. Fondos de capital riesgo se reubicaron o se expandieron en Sillicon Valley, atrayendo el interés de muchos emprendedores a abrir allí sus nuevas empresas. Todo este efecto provocó la llamada de puestos de trabajo, en la que muchos ingenieros, programadores e informáticos, encontraron que tendrían más posibilidades de encontrar allí un buen trabajo. Toda esta espiral que se retroalimenta, llevó a Sillicon Valley ser el clúster por excelencia en el mundo de la tecnología.
  • Hollywood: La industria del cine y de los estudios cinematográficos. Todos la conocemos, por ser un referente que tantas y tan buenas películas de allí han salido.
  • Madrid Network: Red de empresas de la comunidad de Madrid.
  • The City: El enorme sector que agrupa empresas del sector financiero en Londres.

Conclusiones

Tener la oportunidad y pensar en pertenecer a un clúster es una gran decisión, que traerá potencialmente beneficios para nuestra empresa. Sin embargo, no por pertenecer a él y relajarse, ya está todo hecho. La pertenencia en uno implica también el esfuerzo y valor que la empresa pueda añadir, mejorando la competitividad tal como hemos visto. Hay a veces que se crean clústeres únicamente con fines fiscales, cómo favores, o porque se cree que al conectar ciertas empresas, ya de por si ofrecerán ventajas.

Como todo, son decisiones para ser analizadas, y no sólo ver cómo podemos encajar, sino en cómo nos encaja.


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