Anthropic, la empresa creadora del chatbot Claude, ha cerrado el mayor acuerdo por derechos de autor de la historia de Estados Unidos. La compañÃa pagará 1.500 millones de dólares (unos 1.315 millones de euros) para resolver una demanda colectiva presentada por un grupo de autores y editoriales. Estos la acusaban de haber utilizado cientos de miles de libros protegidos sin permiso para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
La jueza Araceli MartÃnez-OlguÃn, del Tribunal del Distrito Norte de California, ha dado luz verde definitiva al pacto. La resolución, recogida por Reuters, pone fin a un litigio que comenzó en 2024 y que ha marcado un antes y un después en la relación entre la IA generativa y la propiedad intelectual. El acuerdo incluye una compensación de aproximadamente 3.000 dólares por cada obra afectada, repartida entre los titulares de los derechos de autor de cerca de medio millón de libros.
Un conflicto que empezó con bibliotecas piratas
El origen del caso está en la forma en que Anthropic consiguió los textos para entrenar a Claude. Según la demanda, la empresa descargó más de siete millones de libros de repositorios ilegales como Library Genesis (LibGen) y Pirate Library Mirror. Aunque también adquirió legalmente algunos ejemplares, una parte significativa del material procedÃa de sitios que distribuyen obras sin autorización. El tribunal determinó que, si bien el uso de libros comprados legalmente podÃa considerarse «uso legÃtimo» (fair use) bajo la ley estadounidense, la descarga desde fuentes piratas constituÃa una infracción independiente de los derechos de autor.
El juez William Alsup, que llevó inicialmente el caso, ya habÃa fallado parcialmente a favor de Anthropic en septiembre de 2025. En aquella sentencia, consideró que entrenar modelos de IA con libros adquiridos legalmente era un uso transformador y, por tanto, no violaba la ley. Sin embargo, también ordenó un nuevo juicio para investigar el uso de contenido pirateado. Antes de que ese juicio se celebrara, Anthropic optó por alcanzar un acuerdo económico para evitar un litigio prolongado y costoso.
Las condiciones del acuerdo y las objeciones
El pacto obliga a Anthropic a destruir todos los conjuntos de datos creados a partir de los libros pirateados cubiertos por la demanda. Además, la empresa no admite ninguna infracción, y los autores conservan el derecho de presentar demandas independientes por futuros usos de sus obras. Algunos afectados consideraron que la compensación de 1.500 millones era insuficiente y presentaron objeciones ante el tribunal. La jueza MartÃnez-OlguÃn las rechazó, argumentando que no partÃan de una valoración realista del riesgo de ir a juicio: los demandantes podÃan obtener más dinero, pero también mucho menos o incluso nada tras años de litigio.
El abogado principal de los autores, Justin Nelson, calificó el acuerdo como «la mayor recuperación conocida en la historia de los derechos de autor». Por su parte, Anthropic se mostró satisfecha de que más del 91% de los autores y editores cubiertos hubieran reclamado su parte del pago, según declaraciones de su consejera general adjunta, Aparna Sridhar. No obstante, el acuerdo no fija una tarifa universal para la industria ni sienta un precedente vinculante para otros casos abiertos contra Google, Meta u OpenAI.
El impacto en el sector de la inteligencia artificial
Este caso es uno de los primeros grandes referentes judiciales sobre el entrenamiento de modelos de IA con contenido protegido. Aunque el acuerdo cierra el litigio contra Anthropic, el debate legal sobre los lÃmites del uso legÃtimo y los derechos de autor sigue abierto. Otras empresas como Google, Meta y OpenAI afrontan demandas similares, y recientemente un grupo de editoriales y autores presentó una nueva demanda colectiva contra Google por el supuesto uso de obras protegidas para entrenar su modelo Gemini.
La resolución de este caso deja claro que, aunque el uso de obras para entrenar IA pueda considerarse legÃtimo en algunos casos, la procedencia de los archivos es un factor determinante. Una copia pirata sigue siendo una copia pirata, incluso si termina dentro de un sistema de inteligencia artificial. Los tribunales empiezan a distinguir entre aprender de una obra y conseguirla, y eso marca una diferencia fundamental para el futuro de la industria.
El acuerdo de 1.500 millones de dólares supone un hito en la historia de los derechos de autor, pero no resuelve todas las preguntas pendientes. La industria de la inteligencia artificial tendrá que seguir negociando con creadores y editoriales para encontrar un equilibrio entre la innovación y el respeto a la propiedad intelectual, mientras los tribunales de todo el mundo continúan definiendo las reglas del juego.
