La compañía de inteligencia artificial Anthropic, creadora del popular chatbot Claude, vive uno de los momentos más intensos de su corta historia. Entre los preparativos para su esperada salida a bolsa, los avances de su modelo de ciberseguridad Mythos y la creciente presión de sus propios empleados para que el sector frene el ritmo, la empresa se ha convertido en el centro de debate sobre el futuro de la IA.
Mientras los inversores siguen de cerca los movimientos de la firma, su consejero delegado, Dario Amodei, ha tenido que lidiar con decisiones difíciles que van desde retener tecnologías potencialmente peligrosas hasta posicionarse en el debate regulatorio. Todo ello en un contexto en el que el mercado de OPV global intenta recuperar el pulso perdido desde 2021.
Anthropic se prepara para su debut en bolsa

Según diversas fuentes del sector, Anthropic tiene previsto estrenarse en el parqué bursátil a lo largo de este año, posiblemente en el último trimestre. La operación se enmarca en un contexto global en el que las salidas a bolsa han repuntado con fuerza: en el primer semestre de 2026 se recaudaron más de 173.000 millones de euros en todo el mundo, aunque la cifra aún queda lejos del récord de 2021. La compañía, junto a OpenAI, es una de las grandes esperanzas para que el mercado recupere el pulso.
La valoración de Anthropic ronda el billón de dólares, lo que la convertiría en una de las OPV más importantes del año. Sin embargo, la incertidumbre geopolítica y las elecciones de medio mandato en Estados Unidos podrían complicar los planes. En Europa, el volumen de OPV sigue siendo modesto en comparación con el mercado estadounidense, que concentra la mayor parte de la recaudación.
Claude Mythos: el modelo que rompe algoritmos criptográficos
Uno de los desarrollos más llamativos de Anthropic es Claude Mythos Preview, un modelo de inteligencia artificial capaz de encontrar vulnerabilidades en algoritmos criptográficos de forma autónoma. En pruebas recientes, Mythos logró mejorar el mejor ataque conocido contra el esquema de firma digital postcuántica HAWK en solo 60 horas, reduciendo a la mitad la fortaleza efectiva de sus claves. También diseñó una técnica mejorada para atacar una versión reducida del cifrado AES, entre 200 y 800 veces más rápida que los métodos anteriores.
Estos resultados llevaron a Anthropic a decidir no publicar el modelo de forma abierta, ya que, en palabras de Amodei, «Mythos es un arma total» y debería requerir una licencia para su uso. La compañía coordinó la divulgación con el NIST y avisó a los creadores de HAWK antes de hacer públicos los hallazgos. El coste de cada ataque rondó los 100.000 dólares en API, y en el desarrollo participaron investigadores de la ETH de Zúrich y las universidades de Tel Aviv y Haifa.
Empleados de Anthropic se suman a la petición para ralentizar la IA
Más de mil empleados de los principales laboratorios de inteligencia artificial, incluyendo Anthropic, OpenAI y Google DeepMind, han firmado una carta abierta dirigida al gobierno de Estados Unidos en la que solicitan que apoye un mecanismo internacional para «marcar el ritmo de forma deliberada» del desarrollo de la IA. La petición, titulada «Pacing the Frontier», cuenta con el respaldo del propio Dario Amodei y del cofundador y director científico de Anthropic, Jared Kaplan.
Los firmantes advierten que la automatización de la investigación en IA podría llevar a perder el control de la tecnología si no se toman medidas a tiempo. Proponen crear herramientas de gobernanza y supervisión que permitan ralentizar o pausar temporalmente los avances más peligrosos. Aunque el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, no firmó la carta, ha reconocido en entrevistas que quizás sea necesario moderar el ritmo, aunque teme que ello pueda parecer una captura regulatoria.
Anthropic se encuentra así en una encrucijada: su ambición por salir a bolsa y competir en el mercado de la IA choca con la responsabilidad de gestionar tecnologías de doble uso y con la presión de sus propios empleados para que el sector no avance más rápido de lo que la sociedad puede asimilar. Entre la OPV, Mythos y la petición de ralentización, la compañía de Dario Amodei está marcando la agenda de un debate que definirá el futuro de la inteligencia artificial.


