
Amazon lleva casi treinta años construyendo una red de almacenes, aviones, camiones y centros de distribución para sostener su propio comercio electrónico. Esa infraestructura, que le permite mover millones de paquetes con plazos muy ajustados, deja de ser un recurso exclusivo de la compañía: ahora se ofrece como servicio a terceros bajo el nombre de Amazon Supply Chain Services (ASCS).
Con este movimiento, la empresa convierte su logística interna en una plataforma comercial abierta a cualquier negocio, venda o no en su marketplace. La idea recuerda mucho a la jugada que hizo en 2006 con Amazon Web Services (AWS): aprovechar una estructura sobredimensionada, muy optimizada y ya amortizada para convertirla en una nueva vía de ingresos.
Qué es exactamente Amazon Supply Chain Services
Amazon Supply Chain Services es la unidad con la que la compañía abre su red logística global a cualquier empresa de cualquier sector, más allá de los vendedores que ya utilizaban Fulfillment by Amazon. Bajo un único paraguas, las compañías pueden contratar transporte internacional, almacenamiento, gestión de inventario, preparación de pedidos y reparto de última milla.
La propia Amazon describe ASCS como una especie de “AWS de la logística física”. Igual que en la nube ofrece capacidad de cómputo y almacenamiento bajo demanda, aquí pone a disposición de terceros su flota de más de cien aviones de carga, decenas de miles de contenedores y remolques, y cientos de centros logísticos conectados por software.
El servicio está operativo de forma plena en Estados Unidos, pero la compañía habla desde el inicio de alcance internacional, despacho aduanero y uso de su red europea, lo que apunta a un despliegue progresivo en otros mercados, entre ellos la Unión Europea y, previsiblemente, España en fases posteriores.
Qué servicios incluye la nueva plataforma logística
ASCS está planteado como una solución “end to end” que cubre todas las fases de la cadena de suministro, desde el origen de la mercancía hasta la puerta del cliente final. La oferta se organiza en cuatro grandes bloques funcionales gestionados desde una consola centralizada.
En primer lugar, está el transporte de mercancías multimodal: flete marítimo, aéreo, por carretera y ferrocarril, con servicios de aduanas integrados. Amazon aprovecha aquí su flota propia de camiones, su capacidad en puertos y su red aérea, que ya la sitúa entre los operadores de carga más relevantes del mundo.
El segundo bloque es la distribución y el almacenamiento. La compañía ofrece importación, almacenaje y colocación estratégica del inventario cerca de las zonas de demanda, apoyándose en sistemas de previsión de stock automatizados. La idea es que las empresas no tengan que multiplicar almacenes por canal o país, sino trabajar con un inventario unificado.
En tercer lugar aparece la preparación y envío de pedidos, lo que tradicionalmente se conoce como fulfillment. Desde un mismo pool de stock, ASCS puede procesar pedidos procedentes de la web propia de la marca, marketplaces de la competencia (Walmart, Shopify, Shein, TikTok…) o canales físicos, reduciendo errores y simplificando la gestión.
Por último, Amazon integra la entrega de paquetería al consumidor final, con plazos prometidos de entre dos y cinco días, servicio los siete días de la semana, opciones de seguimiento detallado y funciones como la confirmación fotográfica de entrega. Todo ello se controla desde una única interfaz que muestra el recorrido del producto desde la fábrica hasta el cliente.
Quiénes son los primeros clientes y qué uso hacen de ASCS
Para validar el modelo, Amazon ha puesto el foco en grandes empresas con cadenas de suministro complejas. Entre los primeros nombres confirmados figuran Procter & Gamble (P&G), 3M, Lands’ End y American Eagle Outfitters, todos ellos con operaciones muy consolidadas fuera del ecosistema de Amazon.
Procter & Gamble está utilizando ASCS para mover materias primas hasta sus plantas de producción y distribuir productos terminados hacia centros de venta y distribución. Es decir, no se limita a enviar pedidos online, sino que integra parte de su logística interna industrial en la infraestructura de Amazon.
En el caso de 3M, la red de Amazon se emplea para trasladar mercancía desde centros de fabricación a hubs de distribución internacionales, apoyándose en la combinación de transporte multimodal y almacenaje cercano al destino. Para un fabricante con presencia global, esta integración busca reducir tiempos y mejorar visibilidad.
Lands’ End, por su parte, aprovecha ASCS para centralizar el fulfillment de múltiples canales de venta, de forma que pedidos de su web, de marketplaces y de otros puntos de venta se sirvan desde un mismo inventario. American Eagle Outfitters utiliza la red de paquetería de Amazon para entregar directamente los pedidos de su propia tienda online a los consumidores.
Amazon recuerda, además, que cientos de miles de vendedores de su marketplace ya venían usando piezas de esta infraestructura para vender fuera de Amazon, algo que sirvió como “prueba piloto” antes de empaquetar la oferta en un producto unificado bajo la marca ASCS.
Cómo compite ASCS con UPS, FedEx, DHL y otros 3PL
La entrada formal de Amazon en el negocio de la logística para terceros supone un golpe directo a los grandes operadores tradicionales de transporte y servicios 3PL. No es casualidad que, tras el anuncio, las acciones de UPS y FedEx sufriesen caídas significativas en bolsa, a las que se sumaron descensos en compañías como DHL o GXO Logistics.
La principal diferencia de ASCS frente a estos competidores es la capacidad de ofrecer toda la cadena de suministro bajo un solo proveedor: transporte de larga distancia, almacenamiento, distribución intermedia y reparto de última milla, todo ello dentro de la misma plataforma tecnológica. Muchas firmas tradicionales se han especializado en una parte concreta de la cadena y dependen de acuerdos con terceros para el resto.
Otro aspecto relevante es la visibilidad integral del inventario y de los envíos. Desde la creación de una etiqueta hasta la entrega final, pasando por aduanas y cambios de modo de transporte, ASCS promete trazabilidad continua. A esto se le suma la confirmación de entrega mediante fotografía y la opción de recogida y entrega tanto en instalaciones propias de Amazon como en almacenes de socios.
El impacto va más allá del segmento de comercio electrónico puro. La apertura de esta infraestructura sitúa a Amazon como operador logístico B2B de pleno derecho, un nicho históricamente muy rentable donde UPS, FedEx y grandes 3PL europeos han centrado buena parte de sus esfuerzos en los últimos años.
De momento, hay un punto clave que Amazon mantiene en reserva: no ha publicado una estructura de precios detallada y transparente. Todo apunta a modelos personalizados según volumen, rutas, servicios contratados y regiones, al estilo de AWS. Para muchas empresas, especialmente en Europa, conocer esas tarifas será imprescindible antes de plantearse una migración significativa.
Paralelismo con AWS: la misma estrategia aplicada a la logística
La comparación entre ASCS y AWS no es un simple guiño de marketing. El patrón es claro: Amazon construye primero la infraestructura para su propio uso, la depura durante años bajo una presión operativa enorme, y cuando tiene excedente de capacidad y una tecnología probada, la abre a clientes externos.
En 2006, de ese enfoque nació AWS, que empezó siendo una forma de aprovechar servidores sobrantes y acabó convertido en el mayor proveedor de servicios en la nube, aportando una parte muy relevante de los beneficios del grupo. Con ASCS, la compañía intenta repetir jugada pero trasladada a un mercado físico mucho más complejo, regulado y fragmentado.
El contexto también ayuda a entender el momento elegido. Durante la pandemia, Amazon sobredimensionó su red logística para absorber el pico de demanda. Una vez normalizado el volumen de pedidos online, se encontró con capacidad instalada por encima de sus necesidades internas. Abrir esa red a terceros es una forma de monetizar activos ya construidos sin necesidad de recortar infraestructura.
A diferencia de la computación en la nube, la logística implica activos físicos, normativa local, aduanas y relaciones con transportistas y autoridades. Eso hace que la expansión internacional de ASCS pueda ser más gradual y adaptada a cada región, especialmente en Europa, donde las regulaciones y la competencia son más estrictas que en Estados Unidos.
Oportunidades y dudas para empresas en España y Europa
Para compañías españolas y europeas de ecommerce, retail físico, industria o salud, la propuesta de Amazon puede convertirse en una palanca para acceder a infraestructura logística de primer nivel sin asumir grandes inversiones de capital. En la práctica, se trata de alquilar una red que sería inasumible construir por cuenta propia.
En el entorno europeo, ASCS puede apoyarse en la red ya existente de almacenes y centros de distribución de Amazon en la UE, que ya ha logrado entregas rápidas en España, donde la empresa ha tejido una densa infraestructura que conecta España con mercados clave como Francia, Alemania, Italia o Polonia. Para un vendedor con ambición europea, esa capilaridad puede marcar la diferencia en tiempos de entrega.
Entre las ventajas potenciales para el tejido empresarial español están la posibilidad de unificar inventario para varios países, reducir plazos en envíos transfronterizos y simplificar la gestión aduanera, áreas donde muchas pymes encuentran cuellos de botella. Sectores como la moda, el hábitat, la electrónica de consumo o la alimentación no perecedera podrían ser algunos de los más interesados.
No obstante, persisten interrogantes importantes. Uno de los más sensibles es el tratamiento de los datos de clientes y volúmenes logísticos. Amazon ha sido objeto de acusaciones en el pasado por un supuesto uso de información de vendedores para lanzar productos competidores, algo que la empresa niega, pero que genera desconfianza en parte del mercado.
En el caso de ASCS, la compañía insiste en que prohíbe expresamente utilizar los datos de los usuarios de la plataforma logística para tomar decisiones en su marketplace. Directivos como Peter Larsen han subrayado que la experiencia de cientos de miles de vendedores que ya usan servicios logísticos de Amazon para canales externos es una muestra de que este modelo puede funcionar sin conflictos visibles.
Qué deberían plantearse startups y empresas de la región hispana
Más allá de los grandes nombres, la aparición de Amazon Supply Chain Services abre un abanico de escenarios nuevos para startups y pymes de España y Latinoamérica que venden online, gestionan tiendas físicas o combinan ambos canales. La opción de apalancarse en una red global sin construirla desde cero puede cambiar muchas hojas de cálculo en un ecosistema donde .
Un primer paso razonable es que cada compañía haga números y revise a fondo sus costes logísticos actuales, desde el transporte internacional hasta el almacenamiento y el pick&pack. En paralelo, conviene identificar los puntos débiles: retrasos habituales, sobrecostes por almacenaje, falta de visibilidad de stock o incidencias frecuentes en entregas.
Cuando Amazon vaya detallando las condiciones comerciales fuera de Estados Unidos, será posible comparar esos costes con lo que ofrezca ASCS, siempre teniendo en cuenta que el precio no será el único factor a valorar: tiempos de implantación, nivel de servicio, flexibilidad contractual o dependencia de un único proveedor también pesan.
Otra opción es acercarse al servicio de forma progresiva, empezando por un volumen controlado o una región concreta en lugar de trasladar toda la operativa logística de golpe. Por ejemplo, se podría testar ASCS en una línea de productos de rotación alta o en un mercado de exportación donde la marca aún no tiene una red sólida y medir indicadores como coste por unidad, puntualidad y satisfacción del cliente.
En cualquier caso, muchos expertos recomiendan mantener cierto grado de diversificación en proveedores logísticos. Incluso si Amazon ofrece ventajas claras, depender en exclusiva de un solo operador, que además es competidor directo de numerosas empresas en retail, implica un riesgo estratégico que conviene ponderar con calma.
Lo que aún no se sabe y condicionará la adopción
Pese a la abundancia de detalles sobre capacidades técnicas y primeros clientes, hay aspectos clave que Amazon todavía no ha concretado y que serán determinantes para que el servicio despegue de verdad en mercados como el europeo.
En primer lugar, falta por conocer en detalle la estructura de precios de ASCS: si se basará únicamente en un modelo de pago por uso, si habrá fórmulas de suscripción, descuentos por volumen o compromisos de largo plazo similares a los que ofrece AWS en la nube. Sin esa información, resulta complicado que las empresas cierren planes de migración serios.
Tampoco está totalmente clara la cobertura geográfica exacta fuera de Estados Unidos, más allá de la referencia a capacidades de transporte internacional y red europea. Las fechas de aterrizaje formal en países concretos, los tipos de servicio disponibles en cada zona o los tiempos de implantación estimados son datos que las compañías necesitarán para planificar.
Otro elemento pendiente son los acuerdos de nivel de servicio (SLA) específicos y las garantías de soporte para distintos segmentos de cliente. Empresas industriales, hospitales, cadenas de retail o pure players digitales no tienen exactamente las mismas exigencias ni tolerancias a la interrupción del servicio.
Finalmente, la adopción masiva dependerá en buena medida de testimonios independientes y análisis de terceros una vez que el servicio lleve un tiempo funcionando en condiciones reales. Opiniones de expertos en supply chain, casos de estudio detallados y comparativas con proveedores tradicionales ayudarán a separar la narrativa comercial de la experiencia práctica.
La apertura de Amazon Supply Chain Services marca un punto de inflexión en la forma de entender la logística global: una infraestructura construida para el comercio electrónico propio pasa a ofrecerse como servicio al resto del mercado, con el potencial de cambiar equilibrios en sectores enteros y abrir nuevas opciones a empresas españolas y europeas, pero también con interrogantes sobre dependencia, competencia y uso de datos que cada organización tendrá que valorar con calma antes de dar el paso.


