Amazon negocia invertir más de 10.000 millones en OpenAI

  • Amazon mantiene conversaciones avanzadas para invertir más de 10.000 millones de dólares en OpenAI, lo que podría valorarla por encima de los 500.000 millones.
  • El acuerdo incluye que OpenAI utilice de forma creciente la nube de AWS y los chips Trainium, alternativa a las GPU de Nvidia y otros proveedores.
  • La operación se produce tras la reestructuración de OpenAI y en un contexto de intensas alianzas cruzadas entre Amazon, Microsoft, Nvidia y Anthropic.
  • El pacto reforzaría la competencia en infraestructura de IA generativa en Europa y a nivel global, en un entorno donde algunos analistas ya hablan de posible burbuja.

Acuerdo entre Amazon y OpenAI en inteligencia artificial

La posible entrada de Amazon en el capital de OpenAI apunta a convertirse en una de las grandes operaciones corporativas del sector tecnológico. El gigante del comercio electrónico está estudiando inyectar más de 10.000 millones de dólares en la compañía creadora de ChatGPT, una cifra que situaría su valoración por encima de los 500.000 millones y consolidaría su estatus como una de las startups privadas más valiosas del mundo.

Más allá del titular económico, el movimiento supondría un nuevo capítulo en la reordenación del mapa de la inteligencia artificial. La operación reforzaría la relación entre OpenAI y Amazon Web Services (AWS), abriría aún más el juego frente a Microsoft y otros proveedores de nube, y tendría implicaciones directas para el mercado europeo, que consume estos servicios de cómputo masivo para empresas, administraciones públicas y centros de datos repartidos por toda la región.

Un acuerdo que supera los 10.000 millones y dispara la valoración de OpenAI

De acuerdo con distintas filtraciones a medios como The Information, Reuters, CNBC o Financial Times, Amazon y OpenAI negocian una inversión mínima de 10.000 millones de dólares, con posibilidad de que la cifra sea incluso superior. Con este importe, las conversaciones valoran a OpenAI en torno a los 500.000 millones de dólares, una cota que la sitúa por encima de muchas cotizadas del sector tecnológico tradicional.

Las dos partes mantienen que las charlas siguen en una fase preliminar y sin contrato cerrado, por lo que los términos podrían variar. Aun así, las fuentes dan por hecho que se trata de una de las operaciones de capital privado más relevantes de los últimos años, y que podría encuadrarse dentro de una ronda de financiación de varios inversores, diseñada para sostener el gigantesco coste de la infraestructura que exige la IA generativa.

En paralelo, se habla de que este refuerzo de capital serviría para preparar una eventual salida a bolsa de OpenAI, que algunos inversores sitúan ya en el horizonte con aspiraciones de alcanzar valoraciones cercanas al billón de dólares. Para Europa y España, donde grandes empresas y bancos utilizan los modelos de OpenAI vía API o a través de Azure y AWS, un salto de este calibre marcaría el ritmo de disponibilidad y precio de estas soluciones en los próximos años.

La inversión de Amazon no llegaría en frío: la compañía de Jeff Bezos —y su sucesor Andy Jassy al frente de AWS— ya había firmado con OpenAI un contrato de servicios cloud valorado en unos 38.000 millones de dólares a varios años vista, un compromiso que convirtió a Amazon en uno de los proveedores de computación clave para la firma de Sam Altman, junto a Microsoft.

Trainium y la nube de AWS, el corazón tecnológico del pacto

Uno de los puntos más delicados de la negociación es la integración de los chips Trainium de Amazon en la infraestructura de OpenAI. Estos procesadores, diseñados por AWS para entrenamiento e inferencia de modelos de IA a gran escala, compiten directamente con las GPU de Nvidia y con los chips propios de Google (TPU), ofreciendo, según Amazon, una mejor relación entre coste y rendimiento para determinadas cargas de trabajo.

De materializarse el acuerdo, OpenAI incrementaría el uso de Trainium e Inferentia en combinación con las GPU de Nvidia que ya consume masivamente, construyendo una arquitectura de cómputo más diversificada. El mensaje al mercado sería claro: la “capa de chips” deja de ser un duopolio de facto y se abre a un ecosistema multichip y multinube, algo que afecta de lleno a proveedores europeos de servicios cloud y a centros de datos que operan desde España, Irlanda, Alemania, Países Bajos o los países nórdicos.

Para Amazon, lograr que OpenAI ejecute una parte relevante de sus modelos sobre Trainium supondría una validación pública de su hardware frente a clientes empresariales. Muchas compañías europeas que hoy ejecutan sus proyectos de IA generativa sobre GPU de Nvidia podrían verse tentadas a replicar la estrategia de OpenAI si perciben ahorros significativos en coste por hora de cómputo y mayor flexibilidad de suministro.

Además, AWS refuerza con este movimiento su papel como principal comercializador mundial de potencia informática y almacenamiento, un rol que ya tenía en la nube tradicional pero donde había perdido algo de visibilidad en la batalla de la IA generativa frente a la narrativa dominante de Microsoft y Google. El potencial acuerdo con OpenAI, unido a su relación previa con Anthropic, buscaría reequilibrar ese tablero.

El papel de Microsoft y el giro hacia un modelo multinube

La lectura del acuerdo no puede separarse de la posición de Microsoft en OpenAI. La compañía de Redmond posee alrededor de un 27% del capital y ha destinado más de 13.000 millones de dólares en inversiones y créditos de cómputo desde 2019. Hasta hace poco, Azure actuaba como socio casi exclusivo de OpenAI, algo que comenzó a matizarse tras la restructuración corporativa completada en octubre.

Con la nueva estructura, OpenAI mantiene una estrecha alianza tecnológica con Microsoft, pero se reserva la posibilidad de desplegar determinados productos —especialmente los no ligados a la API— en nubes de terceros. Esto abre la puerta a que Amazon pueda aportar capacidad y chips sin necesariamente romper los acuerdos de exclusividad que Microsoft conserva en algunas áreas comerciales.

Este modelo multinube, que ya empiezan a adoptar otros laboratorios como Anthropic, encaja bien con las exigencias regulatorias europeas, donde tanto la Comisión Europea como diferentes autoridades de competencia observan con lupa las relaciones verticales entre proveedores de nube e IA. Para grandes corporaciones españolas y europeas, que deben cumplir el Reglamento Europeo de IA y normas de soberanía de datos, disponer de varios proveedores de infraestructura genera más margen de maniobra.

El movimiento de Amazon llega, además, en un momento en el que Microsoft ha repartido su apuesta en IA: la empresa también ha anunciado una inversión potencial de hasta 5.000 millones de dólares en Anthropic, mientras que Nvidia ha comprometido hasta 10.000 millones en la misma startup. El resultado es un entramado de alianzas cruzadas en el que casi todos son socios y competidores al mismo tiempo.

Por qué Amazon quiere estar dentro de OpenAI

Para Amazon, el atractivo del acuerdo va mucho más allá del retorno financiero. En primer lugar, tener a OpenAI como cliente ancla de Trainium y de AWS reforzaría su posición frente a empresas que dudan entre infraestructuras basadas en Nvidia o alternativas. El mensaje a directivos y responsables de TI en España o Alemania sería sencillo: si OpenAI puede funcionar sobre Trainium, también pueden hacerlo sus propios modelos.

En segundo lugar, la compañía busca protegerse frente a un escenario en el que un único proveedor —ya sea Microsoft con Azure, ya sea Google Cloud— concentre en exceso la cadena de valor de la IA generativa. Invertir en OpenAI, sin abandonar su relación con Anthropic ni sus propios modelos a través de Bedrock, es una forma de asegurarse exposición a varios “ganadores potenciales” del ciclo actual.

En tercer lugar, la operación ayudaría a incrementar la utilización de los centros de datos de AWS, especialmente en Europa, donde Amazon está desplegando nuevas regiones cloud en países como España, Italia o Suiza. La demanda de cómputo para IA empuja la construcción de centros de datos, la compra de energía renovable y el desarrollo de redes de fibra, con impacto directo en empleo y en la planificación de infraestructuras locales.

Por último, desde el punto de vista defensivo, Amazon busca evitar que rivales como Microsoft o Google capturen en exclusiva el crecimiento de la IA generativa. Estar cerca de OpenAI reduce el riesgo de quedarse fuera de los estándares de facto que marquen los próximos años en modelos de lenguaje, asistentes avanzados o herramientas de productividad basadas en IA.

El coste del cómputo y la carrera global por los chips

OpenAI es, hoy por hoy, una de las compañías que más gasto en infraestructura asume en todo el mundo. Distintas fuentes sitúan sus compromisos en cómputo e instalaciones por encima de los 1,4 billones de dólares (trillion en terminología anglosajona), con acuerdos firmados con fabricantes como Nvidia, AMD y Broadcom, así como con constructores de centros de datos y proveedores de energía.

La operación con Amazon se inscribe en un entorno de demanda incesante de poder computacional. Entrenar modelos de gran tamaño y servir millones de peticiones diarias a través de ChatGPT o de las API corporativas requiere una combinación de miles de millones de parámetros, enormes granjas de chips y una infraestructura de red de altísimo rendimiento, tanto en Estados Unidos como en los nodos europeos desde los que se presta servicio a clientes de la UE.

Para OpenAI, diversificar proveedores de hardware y nube supone ganar poder de negociación, mitigar riesgos de desabastecimiento y optimizar costes en un mercado donde el precio de las GPU de Nvidia y de otras soluciones se ha disparado. Para Amazon, por su parte, el acuerdo contribuiría a acelerar las ventas de Trainium, un producto en el que la compañía ha invertido años de desarrollo y que considera clave para su futuro.

Este contexto también está generando inquietud entre analistas financieros. En Wall Street se habla cada vez más de posible burbuja en la inversión en IA, en parte por la naturaleza circular de algunos acuerdos: grandes tecnológicas inyectan miles de millones en startups que, a su vez, gastan esas sumas en comprar servicios de nube y chips a las mismas grandes tecnológicas que las financian. Un esquema que recuerda a otros ciclos de exceso de liquidez y que los reguladores europeos observan con atención.

Relación con Anthropic y efecto en la competencia europea

La maniobra de Amazon llama aún más la atención porque la compañía ya ha comprometido cerca de 8.000 millones de dólares en Anthropic, considerada una de las principales rivales de OpenAI con su modelo Claude. Es decir, Amazon estaría apoyando simultáneamente a dos de los laboratorios de IA generativa más punteros del momento.

Esta dualidad genera un ecosistema especialmente complejo desde la óptica de la competencia. Si finalmente Amazon forma parte del accionariado de OpenAI y mantiene al mismo tiempo su participación en Anthropic, se consolidaría como un proveedor casi inevitable de infraestructura para buena parte de los modelos de referencia utilizados por empresas europeas, desde bancos y aseguradoras hasta plataformas de comercio electrónico o medios de comunicación.

Para la Unión Europea, que impulsa el nuevo Reglamento de IA y revisa el papel de las grandes plataformas digitales, este tipo de acuerdos obliga a vigilar hasta qué punto se concentran poder de tecnología, datos y financiación en unos pocos actores globales. No se descarta que, en caso de cerrarse la inversión, Bruselas analice sus implicaciones en materia de competencia, especialmente en sectores sensibles como la nube para administraciones públicas o servicios financieros.

En el día a día, sin embargo, muchas empresas españolas y europeas podrían beneficiarse de una mayor oferta de capacidades de cómputo y modelos avanzados, con más opciones de precios y arquitecturas. La clave estará en si esa mayor oferta se traduce realmente en bajadas de costes o si, por el contrario, los gigantes tecnológicos mantienen márgenes elevados aprovechando su control sobre la infraestructura crítica.

Si la negociación entre Amazon y OpenAI termina cristalizando en una inversión superior a los 10.000 millones de dólares, el sector de la inteligencia artificial se encontraría ante un nuevo equilibrio de fuerzas: OpenAI ganaría pulmón financiero y flexibilidad tecnológica para sostener su expansión global, mientras que Amazon consolidaría a AWS y Trainium como piezas centrales en la carrera del cómputo de IA; en ese escenario, Europa y España seguirán dependiendo de estas grandes alianzas transatlánticas para acceder a la última generación de modelos y servicios, a la vez que los reguladores tratan de mantener bajo control la concentración de poder en muy pocas manos.

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