
Amazon sigue siendo un gigante que no deja indiferente en España. Mientras la compañía avanza con la construcción de un enorme centro de datos en Zaragoza, los consumidores españoles se enfrentan a una realidad muy distinta: la de los retrasos y las entregas fallidas. Dos caras de una misma moneda que reflejan tanto la ambición inversora de la empresa como los problemas cotidianos de su logística.
El centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en La Cartuja promete ser uno de los más grandes del país, pero su puesta en marcha está pendiente de una conexión eléctrica que lleva dos años en el aire. Al mismo tiempo, decenas de usuarios de Prime denuncian que las fechas de entrega se mueven constantemente y que los repartidores marcan intentos de entrega que nunca ocurren. La OCU confirma que casi la mitad de los compradores online ha sufrido este tipo de engaños.
El centro de datos de AWS en La Cartuja: un consumo descomunal
La instalación que Amazon está levantando en el barrio zaragozano de La Cartuja
Problemas en la última milla: clientes hartos de los retrasos
Mientras la nube crece, la experiencia de compra de muchos usuarios Prime en España se resiente. La red logística de Amazon en el país cuenta con unas 40 instalaciones y almacenes de Amazon en España y cerca de 28.000 empleados fijos, pero
Roberto de Sica encargó una lavadora con entrega garantizada para el 19 de junio y aún no la ha recibido; la fecha se ha movido al 26 de junio sin previo aviso. Francisco García denuncia que su electrodoméstico ha sufrido modificaciones de fecha repetidas, con semanas de variación. Raúl Martín, usuario Prime, califica sus últimos tres pedidos como una «broma pesada»: todos eran regalos y llevan más de dos semanas sin llegar. Incluso un intento de entrega en un punto de recogida se registró a las 8:28 de la mañana cuando el local abre a las 9:00.
Javier Carpente afirma que la opción Prime solo sirve para pagar la cuota, ya que los retrasos se repiten y el servicio de atención al cliente no resuelve nada. Óscar Ortega compró un reloj de 440 euros y tras dos retrasos sigue esperando. Antonio P. compara con Temu, que sí cumple las fechas.
Así pues, Amazon despliega en España una doble realidad: por un lado, una apuesta firme por la infraestructura cloud con un centro de datos de dimensiones colosales que necesita una conexión eléctrica de récord; por otro, una logística de entregas que, pese a contar con miles de empleados y decenas de instalaciones, genera una insatisfacción creciente entre los clientes Prime. La compañía tendrá que resolver tanto los cuellos de botella energéticos como los fallos en la última milla si quiere reinventar la experiencia de compras y mantener su reputación en el mercado español.


