Ahorro fiscal con las tiendas o comercios online

Se trata de una buena estrategia que está diseñado a medida de cualquier empresario o profesional y, especialmente, de las pequeñas y medianas empresas que, con esta fórmula, pueden reducir la carga de gasto de estas empresas a partir de estos momentos. Y de las que te vamos a aportar alguna que otra idea para que puedas llevarlas a cabo con cierto éxito en estos complejos momentos en que te ha tocado vivir en estos días.

En primer lugar, advertir que no hay una receta mágica para aligerar los gastos fiscales, pero si se pueden aplicar unos pequeños “trucos” para evitar el pago de la actual imposición fiscal, y en este sentido uno de los productos más ventajosos son los fondos de inversión, que sí permiten realizar traspasos entre ellos sin que se les aplica ninguna retención fiscal, para posteriormente venderlos cuando se inicie una relajación fiscal por su tributación.

De lo que se trata al fin y al cabo es de que puedas contener todos tus gastos en la tienda o comercio en línea. Para que en los primeros momentos estés en disposición de afrontar tus necesidades más básicas para impulsar esta línea de negocio tan  especial. Algo que desde luego no será nada fácil, pero que con un poco de perseverancia y disciplina llegará al final a conseguir la meta deseada.

Ahorro fiscal en las inversiones

Una de las principales quejas de los pequeños y medianos ahorradores sobre los productos de inversión que contratan es el excesivo dinero que tienen que dedicar para cumplir con su tratamiento fiscal, que actualmente está establecido en el 21 %, y que quiere decir que por cada 100 euros ganados en algunos de sus productos, Hacienda se lleva 21 euros. No hay una receta mágica para aligerar estos gastos, eso está suficientemente claro, pero si se pueden aplicar unos pequeños “trucos” para evitar el pago de la actual imposición fiscal.

Desde el punto de vista de uno de los productos financieros más ventajosos para sus titulares como son los fondos de inversión es algo factible, en cualquiera de sus variantes (renta fija, variable, mixtos, monetarios…), ya que permiten realizar traspasos entre ellos sin que se les aplica ninguna retención fiscal (0 %), siempre y cuando mantengan su capital invertido en otro fondo a través de una operación de traspaso. Pero mucho cuidado con formalizar cualquier tipo de ventas con ellos (sean parciales o totales) porque en este caso concreto sí que se les aplicarán en el momento de finiquitar la operación.

Con los fondos de inversión

Desde este punto de vista es preferible mantenerse en los fondos de inversión antes que cerrar sus posiciones (venderlos) y como si de una cuenta de ahorro se tratase esperando a que su saldo se vaya incrementando con el paso de los días. Por el contrario, este estrategia tan beneficiosa para los suscritores no es aplicable a otros productos de ahorro y de inversión (depósitos, pagarés bancarios, bolsa, warrants…) que no permiten el cambio directo hacia otro modelo del mismo producto sin que se les aplica este impuesto. O bien se venden con el descuento de sus correspondientes impuestos o, cuando llegan a su vencimiento es cuando se formaliza la misma operación, y sin ninguna posibilidad de obtener un beneficio fiscal.

Estos fondos permiten a los clientes aprovechar el potencial de crecimiento que ofrece en estos momentos los mercados bursátiles, sin arriesgar su patrimonio, pudiendo obtener en la mayoría de los casos revalorizaciones a través de una amplia selección de productos basados en cualquier mercado de la renta variable, tanto nacional como internacional y, en el que destacan los emergentes por su novedad.

Las alternativas para decantarse por algún fondo de estas características son muy amplias, desde los que se basan en mercados emergentes a los que fundamentan su inversión en las plazas internacionales más sugestivas para cada momento como la norteamericana, europea o japonesa, pasando lógicamente por los de carácter nacional. Se pueden suscribir desde 100 euros, pero lo más importante para tenerlos en cuenta es que –a diferencia de la inversión directamente en bolsa- tienen un plazo mínimo sugerido de permanencia que se puede elevar hasta los 5 o 7 años, por los que se constituye en una clase de inversión dirigida al medio y largo plazo.

Estrategias para mejorar la fiscalidad

Está claro que el tratamiento fiscal para los productos financieros es el que hay en estos momentos y no se puede variar hasta nuevo cambio en la normativa, pero a través de pequeños “trucos” podemos variar esta tendencia, aunque solamente en productos puntuales y no en todos ellos, tal y como podrá comprobar.

En los fondos de inversión se puede mantener las participaciones o bien realizar traspasos hacia otros fondos (incluso de diferentes gestoras) para esperar que se rebaje el tipo impositivo de estos productos. Precisamente ahora están surgiendo más voces de renombrado prestigio profesional en que se demanda esta bajada en los impuestos, que probablemente llegasen hasta el 18 %, como anteriormente estaban establecidos. Pues bien, si se mantuviese el dinero invertido en los fondos de inversión hasta ese momento los usuarios podrían ahorrarse un 3 % en impuestos.

Con respecto a otros productos, tanto de la renta fija como la variable, sería más complicado llevar a buen término esta estrategia, por no decir prácticamente nula. En todo caso pasaría por suscribir fondos a medio o largo plazo, entre 2 y 5 años, esperando que llegase esa tan esperada baja de impuestos. Igualmente ocurría en los pagarés bancarios u otros productos similares (contratándolos a varios años), mientras que en la renta variable este objetivo sería posible también destinando nuestra inversión al largo plazo, o justamente cuando se produjese una relajación fiscal.

Fiscalidad en el ahorro

Conseguir una rentabilidad a través de los dividendos y que será más beneficiosa desde el punto de vista fiscal para los usuarios que en otros modelos de inversión. Ya que si bien quedan sujetos a una retención en origen del 21 %, se establece una exención de gravamen de hasta 1.500 euros anuales, por el conjunto de dividendos o en participaciones en beneficios percibidos en el ejercicio. Aunque siempre que se den las siguientes situaciones: si las acciones que devengan los dividendos se han mantenido más de dos meses en cartera antes del cobro o si se mantienen más de dos meses después del cobro. A ello hay que contar que actualmente la renta variable española genera una rentabilidad por dividendo de entre el 5 % y 8 %, incluso más por parte de las empresas más generosas del índice bursátil.

La contratación de un plan de pensiones genera también importantes ventajas fiscales. En efecto, las aportaciones a estos productos dan derecho a una reducción en la base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, permitiendo a sus titulares diferir la tributación y obtener un ahorro fiscal. Todas las aportaciones que el partícipe realice durante el año se reducirán de la base imponible del IRPF, con unos máximos establecidos por ley.

Cuentas de alta rentabilidad

Los bancos y cajas de ahorro están sacando al mercados otro tipo de cuentas que ofrecen mayor remuneración a sus clientes, aunque debido a la bajada en los tipos de interés raros son los casos en que sobrepasan el 2 % y, en las que muchas de las estrategias para comercializarlas radican en ofrecer su rentabilidad en función de tramos, con el objeto de premiar las mayores cantidades depositadas.

Las señas de identidad de este tipo de productos son que no contemplan, por lo general, comisiones de mantenimiento ni administración y llevan aparejadas otros servicios gratuitos para sus titulares como que puedan realizar domiciliaciones o la obtención de tarjetas totalmente gratis.

Debido a la reciente y continuada bajada en los tipos de interés muchas de las entidades se han decantando por olvidarse de los tipos fijos y ofrecer este tipo de cuentas referenciados al Euríbor, mientras que en otros casos las han eliminado directamente de su oferta bancaria.

La bajada de tipos de los últimos meses no ha hecho sino perjudicar el atractivo que pudiese tener este tipo de productos, que en otros tiempos llegaron a proporcionar a sus titulares rentabilidades incluso por encima del 4 %, y del 6 % en algunas de las promociones más conocidas, mientras que en estos momentos es raro que pasen del 2 %. Para ello las entidades que las comercializan las adornan a través de una serie de servicios que puedan servir de reclamo para su contratación. La obtención de tarjetas gratis o poder realizar domiciliaciones son algunos de estos reclamos.

En cualquiera de los casos, estas cuentas ofrecen mayores intereses que las tradicionales cuentas corrientes, que en el mejor de los casos no sobrepasan el 1 %. La tendencia a la baja de los tipos también repercute en la oferta de estos productos. Algunas entidades directamente han dejado de tenerlos en su oferta bancaria, mientras que otras se olvidan de tipos fijos y optan por referenciarlas al Euribor, el índice al que se referencian más del 90 % de las hipotecas. A ello hay que contar que actualmente la renta variable española genera una rentabilidad por dividendo de entre el 5 % y 8 %, incluso más por parte de las empresas más generosas del índice bursátil.


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