Han pasado dos meses desde que, sin previo aviso, Marruecos frenó la actividad en las aduanas de Ceuta y Melilla en pleno despliegue de la OPE. El tejido empresarial de las dos ciudades autónomas continĆŗa notando el impacto de un parón que, lejos de aclararse, mantiene en el aire la prometida ānormalización aduaneraā.
Mientras tanto, en el frente marĆtimo se suceden los operativos de control aduanero y afloran problemas internos: inspecciones a cargueros sospechosos, decomisos de droga flotando en el Estrecho, fraudes fiscales con carburantes y un debate encendido por la presencia de amianto en barcos de Vigilancia Aduanera. Un panorama tenso que combina presión operativa, falta de certezas y la nueva investigación del ecommerce de la Comisión Europea.
Ceuta y Melilla: promesas, lĆmites y un freno que ahoga al comercio

El camino ha sido tortuoso desde que Marruecos clausuró en 2018 la aduana comercial de Melilla y, un aƱo despuĆ©s, se pusiera fin al ācomercio atĆpicoā en la frontera de Ceuta. Tras el cierre pandĆ©mico de 2020, la reapertura a personas llegó en mayo de 2022, pero los pasos de mercancĆas no comenzaron hasta comienzos de este aƱo y con cuentagotas. El Ćŗltimo revĆ©s llegó en julio, coincidiendo con la OPE, dejando a ambos pasos āTarajal y Beni Ensarā en una ambigüedad operativa que frustra a empresas y administraciones locales.
El ministro de Exteriores, JosĆ© Manuel Albares, negó a mediados de julio un cierre definitivo y defendió que la actividad comercial no es incompatible con la OPE. Sin embargo, nadie en el Gobierno ha precisado cuĆ”ndo y cómo se restablecerĆ”n flujos estables. Esa ausencia de calendario alimenta la percepción de que la ānormalizaciónā sigue encallada.
Desde el lado empresarial, la crĆtica es nĆtida. La Confederación de Empresarios de Ceuta considera que la aduana creada āsirve para figurar, no para comerciarā, y reclama reglas claras, estables y simĆ©tricas que ninguna de las dos partes pueda alterar unilateralmente. En Melilla, su patronal sostiene que lo vivido desde 2018 ha sido āun despropósitoā, con operaciones testimoniales como algunos electrodomĆ©sticos exportados o frutas y verduras importadas, y con aperturas intermitentes ācuando asĆ se decide en Rabatā.
Otro foco de tensión estÔ en el régimen de viajeros. Fuentes empresariales de Ceuta denuncian que no se respeta un marco reconocido internacionalmente para las cantidades de uso personal, lo que ahonda en la sensación de falta de fiabilidad y dificulta el trÔnsito cotidiano.
Los nĆŗmeros respaldan el diagnóstico: desde enero se habrĆan registrado en Melilla 19 cruces de mercancĆas (solo 7 con destino a Marruecos) y en Ceuta 42 cruces, con un Ćŗnico movimiento originado en la ciudad autónoma. Cifras que evidencian un arranque mĆnimo y sin continuidad.
Vigilancia aduanera: operativos en el mar y frentes laborales

En paralelo al bloqueo terrestre, los controles marĆtimos se han intensificado. El carguero Lila Mumbai, bajo bandera liberiana, fue retenido primero en Ceuta y trasladado despuĆ©s a la BahĆa de Algeciras por motivos logĆsticos. En el dispositivo participaron el Servicio de Vigilancia Aduanera, dos embarcaciones de la Guardia Civil y el GEAS. El objetivo: cotejar la carga y verificar si lo declarado coincide con lo transportado, en cumplimiento de los controles de embargo de armas dictados por la ONU. De confirmarse irregularidades, podrĆan ordenarse decomisos y la inmovilización del buque.
En las aguas que rodean el Peñón, el Servicio de Aduanas de Gibraltar (HM Customs) se incautó de un fardo con 40 kilos de cannabis, localizado por la tripulación del HMC Sentinel a unas tres millas al sur de Punta Europa. Esta actuación, en el marco de patrullas rutinarias, subraya la presión constante sobre rutas usadas por el trÔfico de estupefacientes en el Estrecho.
TambiĆ©n en clave de fiscalidad, una operación conjunta en el puerto exterior de A CoruƱa permitió intervenir 5.600 litros de gasóleo bonificado por uso indebido en vehĆculos de obra. La Guardia Civil y el Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales levantaron varias actas por infracciones de la Ley de Impuestos Especiales y de la normativa industrial, tras detectar depósitos irregulares y carburante marcado en usos no permitidos.
La otra gran polĆ©mica apunta a la seguridad laboral: inspecciones ordenadas por la DAVA han identificado amianto en varias embarcaciones de Vigilancia Aduanera, con cinco bajas en el norte de EspaƱa y foco en el buque de operaciones especiales Petrel, de medio siglo de vida. UGT denuncia una evaluación āsuperficialā que ignorarĆa zonas crĆticas; la AEAT replica que las revisiones las realiza una empresa especializada y que el seguimiento es estructural, sin riesgo para las tripulaciones, ademĆ”s de preparar informes de salud laboral.
En los tribunales se libra otra batalla: una denuncia penal fue desestimada provisionalmente al no hallarse indicios sólidos, y el sindicato ha acudido a la vĆa social. UGT critica, ademĆ”s, el alcance limitado de la vigilancia sanitaria especĆfica y el reemplazo de unidades retiradas por buques con āestado deficienteā, lo que, a su juicio, traslada a las tripulaciones de un riesgo cancerĆgeno a uno mecĆ”nico y estructural.
La fotografĆa que dejan estos frentes es la de unas aduanas sometidas a una presión constante: bloqueo en Ceuta y Melilla con incertidumbre polĆtica y empresarial; despliegues en el Estrecho contra el trĆ”fico ilĆcito y el fraude fiscal; y debates abiertos sobre prevención y salud laboral en la propia flota. La resolución de cada pieza ānormalizar los pasos con Marruecos, mantener controles eficaces y reforzar la seguridad de los equiposā marcarĆ” el pulso aduanero en los próximos meses.